Tenia que tener cuidado, la información que habia recibido era de suma importancia, Crostian Faverson tenia que ver a toda costa a su amigo y futuro Señor de Cimablanca. Scot Everson planeaba ursurparle el Señorio de Cimablanca. Su hijo, miembro de los Leones Blancos se lo habia comunicado, que habia estado reclutando miembros del Ejército partidarios de su golpe.
Desde que él podia recordar Scot habia tenido celos de Pol, más de una vez habian llegado a las manos siendo jovenes en el que el propio Crostian habia tenido que interceder en más de una pelea. Siempre habian estado muy unidos Pol y él, habian hasta compartido alguna que otra muchacha. Además un puesto en el Gobierno de Cimablanca estaba en juego, tal vez el de Banquero Mayor, lo que siempre habia soñado.
Lo unico que le iba a doler seria traicionar a su hijo, le habia prometido no contar nada, porque esa información era secreta, pero Crostian no podia fallar a su amigo, a su futuro Señor. Iba por las oscuras calles de Cimablanca, disfrazado con una túnica con capucha para no llamar la atención. Era el camino más largo pero tambien el más seguro.
Cuando se adentró en los callejones donde se hallaban los contrabandistas, notaba algo extraño, como si alguien le siguiera, - " Seran imaginaciones mias " - se dijó. Cuando le faltaria poco menos de la mitad del camino para salir de las calles oscuras de Cimablanca, una mujer se le acercó. Era fea, vieja y olia mal.
- Dame una lismona, por favor - le pidió la vieja.
- Señora, no tengo nada para darle - le contestó con educación Crostian.
- Tú no eres de por aquí, cabronazo - le dijó la vieja tras contestarle con tanta cortesia.
- Señora, yo.... - le estaba diciendo Crostian pero la vieja le interrumpió - eh hijos de puta, aquí hay un señoritingo que se ha perdido.
- Señora, no alze la voz, por favor.
La vieja intento quitarle la capucha a lo que el la empujó violentamente y la vieja cayó al suelo, - Hijo de puta, me has roto la cadera - gritaba la vieja.
- ¡ Callese maldita bruja ! - exclamó Crostian.
- Uy el señoritingo ha perdido los modales , hijo de puta mis hijos te van a robar y luego rajar, jajaja - se burló la vieja.
Crostian le dio una patada en la boca, la vieja se extremeció de dolor, pusó los ojos en blanco y de la boca solo salia sangre y trozos de los pocos dientes que le quedaban. Miró atrás y vió a un grupo de hombres corriendo, el cabezilla del grupo le gritó - ¡ Hijo de puta ! ¡ Te vamos a matar !
Salió corriendo Crostian, no estaba acostumbrado a situaciones tan desagradables, volvió a mirar atrás y algunos de los hombres se pararon con la vieja, estaban hablando pero no podia oirles, los otros hombres le estaban siguiendo, corria con todas sus fuerzas, cada vez sentia el aliento de sus perseguidores más cerca. Tras girar una esquina vió un agujero, de lo que habia sido una antigua fuente se metió deprisa allí. Y se mantuvo en silencio. Sus perseguidores no tardaron en llegar, empezarón a hablar.
- ¿ Dónde se ha metido el puto Crostian Faverson ? - dijó una voz. Se asustó al oir su nombre, - " ¿ Como sabian que era él ? - se preguntó.
- No tiene que haber ido muy lejos - dijó una voz ronca y fuerte.
- Si queremos las monedas de oro, tenemos que encontrarle - volvió a hablar la primera voz.
- Huke, Lerry, Jeison id por la derecha, yo y los demas iremos por la izquierda - volvió a hablar la voz ronca y fuerte.
Los hombres salieron corriendo, Crostian asustado, temía salir de su escondite, se preguntaba tantas cosas, como sabian que iba a pasar por esas calles, quien queria atraparle, la vieja habia sido un cepo, y él con su acento y forma de hablar cortes se delató. Se maldijó mil veces por no haber pensado mejor en que se tenia que haber comportado como los cabrones que se encuentran en esas calles.
Cuando pasó un buen rato y el silencio se adueño de la calle donde se encontraba salío del agujero, miró a todas direcciones no habia nadie y habia oscurecido, ahora era el doble de peligroso estar en ese barrio. Aminoró el paso y cojió la daga por si tenia problemas.
Cuando vió el limite del barrio donde se hallaba sus ojos se le iluminaron, unos pasos más y saldria de ese puto barrio. Pero cuando estaba casi al final unos hombres salieron de una casa y se pusieron a lo ancho de la calle, iba andando más despacio pero los hombres no tenian intención de apartarse de su camino. Se decidió a sacar su espada, sucio y cansado, estaba decidido a entrar en combate pero de pronto un dolor insorportable le corrió por su cabeza y ya soló vió la oscuridad....
lunes, 12 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
EPISODIO 20. LEVAN CADE.
Era casi mediodia y desde la decisión de su Señor de apoyar la causa Blagen, todo se habia precipatado sus ochentas lancers cortos estaban preparados para recibir al contingente Blagen venido del Este. Unos dos mil hombres, aunque Puerta Bronce no era muy grande habia conseguido que sus hombres montaran tiendas para estos. La verdad que no le hacia mucha gracia, siempre habian obedecido a su Señor, pero ahora se debian al nuevo proclamado Rey. La verdad lo prefiria estaban cerca de la comarca de Ciudad de Piedra y habrian arrasado el Valle Rojo.
- Cristof, ¿ ha regresado Mails ? - preguntó a su sargento.
- No mi Capitán, no tenemos noticia de él. - le contesto Cristof Lade, hermano del Conde de Puerta Bronce. Al contrario que su hermano, Cristof tenia el pelo largo, sucio y rizado, de un color cobrizo feo, la cara llena de manchas rojas y era muy fuerte. Todos los hombres le temian cuando tenian que enfrentarse a él cuerpo a cuerpo. Los ojos eran verdes, de un verde oscuro que no casi no se le veia la pupila. Levan Cade sabía que era el hombre más fiel que tenía por eso le nombró su sargento.
- Cristof, voy a la ciudad a por más hombres, cuando regrese Mails mandale allí, le estare esperando.
- Está bien Capitán, ¿ por qué va a por más hombres ? ¿ no se fia de los soldados Blagen ? - le preguntó Cristof.
- Asi es, siempre han tenido fama de buscar problemas y de ser violentos, mientras estén en el Valle acatarán nuestras normas somos pocos para dos mil hombres - le explicó a Cristof.
Por un momento Levan vió en los ojos de Cristof, aunque ese miedo pronto le desapareció - Si buscan problemas Capitán, se encontrarán con mi mazo - le dijó Cristof a la vez que soltaba una carcajada.
Levan montó en su palafren y pusó rumbó a la ciudad por el Camino del Tintineo, Puerta de Bronce estaba a una hora y media de la ciudad. Se llevó tan solo a tres hombres con él como escolta, dos novatos y su sobrino Petr Cade. Su sobrino seria un buen soldado, pero jamás llegaria a tener un rango dentro del ejército. Debido a su carácter, un chico contestón, bebedor adicto al juego y más todavia a no pagar sus deudas. Más de una vez le tenia que haber dado dinero para que pudiese pagar, tras la muerte de su padre el chico se habia perdido y su cuñada le suplicó que se metiera en el ejército para enderezarlo. Eso si con la lanza y la espada parecia un veterano, incluso a Cristof le costaba vencerle e incluso a veces Petr le habia derrotado.
- Tio ¿ cree que nuestro queridisimo Señor ha hecho bien en arrodillarse a Blagen ? - le preguntó de malas maneras su sobrino.
- Cuida tu lenguaje Petr, y si ha hecho bien el Valle es el punto más cercano de Ciudad de Piedra, seriamos los primeros en recibir una ofensiva del Rey si nos hubieramos opuesto a su coronación.
- Hay comarcas que han preferido luchar y tienen menos hombres que nosotros - siguió replicando Petr.
- Petr callate de una vez - le ordenó Levan.
El viaje prosiguió en silencio, al llegar a la ciudad del Valle Rojo, todo parecia una pesadilla, la gente se amontonaba en las tiendas para comprar viveres, la guardia de la ciudad apenas podia contener a la multitud, - " No se cuantos hombres me podrán prestar " - pensó el Capitán.
Se dirigió hacia el cuartel del Comandante Scot Sade. Ordenó a sus hombres que ayudaran a la guardia de la ciudad ha mantener el orden mientras él estaba dentro y que estuvieran cerca del cuartel. Cuando entró a los aposentos, se encontró con el Comandante mirando unos mapas, con el gesto serio.
- Se presenta el Capitán Levan Cade, Capitán de la Puerta de Bronce.
- Hola Levan, sientante, ¿ quiere tomar algo ? - le preguntó el Comandante.
- Un poco de té, si le place.
El comandante mandó llamar a uno de los sirvientes y le hizó prepara té.
- Bien Levan ¿ cuantos hombres me pides ? - se adelantó a preguntar el Comandante.
- ¿ Como sabe que he venido a por eso ? - preguntó sorprendido Levan.
- ¿ Por qué sino te presentarias en la ciudad ? - le contestó Scot.
- Pues unos trescientos hombres vendrian bien mi Comandante.
- No te puedo dar tantos Levan, la puta ciudad está a punto de estallar, apenas podemos contener a los ciudadanos.
- ¿ Cuantos pues ? - preguntó el Capitán de Puerta de Bronce.
- Un tercio, la mitad recien licenciados, no puedo darte más.
Levan se quedó desilusionado, con tan pocos hombres y la mitad sin tener experiencia, " ¿ Cómo voy a imponer respeto ante los hombres del Rey ? " - se preguntó el mismo. - De acuerdo Comandante ¿ cuando estarán listos ? - preguntó.
- En una hora, podras partir con ello - respondió el Comandante. De repente sonó la Trompeta Roja, la utilizaban para poner en alerta a los soldados de que algo habia ocurrido o se avecinada. Los dos hombres, salieron a toda prisa hacia el exterior, se encontrarón con un soldado al que Levan preguntó - ¿ Qué ocurre ?
- Quinientos soldados Blagen han entrado en la ciudad.
Fueron a la plaza de la ciudad, lo que vió Levan le impresionó, cuando vió a esos quinientos hombres con sus armaduras negras, perfectamente alineados en columnas de cinco, delante de ellos un hombre grande con un casco en forma de fénix y una espada grande negra con el mango de plata, avanzaban por la ciudad, todo el mundo se quedó parado, nadie decia nada, por un momento Levan quisó formar parte de tan majestuoso desfile.
El hombre grande alzó la mano y todos pararón a la vez, con una sincronización perfecta. Se bajó del caballo y se quitó el casco, el hombre era fuerte con el pelo largo y rojo, con una mirada segura de si mismo. Se acercó hacia ellos, la tensión era grande, los soldados Blagen tenian mala fama, todos los soldados del Valle Rojo estaban preparados por si se mostraban hostiles.
- ¿ Quién es el Comandante Sade ? - preguntó en voz alta.
- Yo soy - respondió el Comandante con voz ronca pero insegura.
- Soy Onix Slagen, Capitán del Ejército de Pasofirme, le traigo quinientos hombres para ponerlos a su servicio para mantener el orden de su ciudad, yo vengo para mostrar mis respetos al Señor del Valle Rojo, por su ayuda y su hospitalidad.
Lance Cade maldijó a las antiguas leyendas donde se hablaran mal de los Blagen y sus soldados, esos hombres no eran como se decia y gritó en voz alta - ¡ VIVA EL REY JERRY BLAGEN ! - mientras el Capitán Slagen y el Comandante Sade se estrechaban la mano. Todo el Valle Rojo aclamó al nuevo Rey.
- Cristof, ¿ ha regresado Mails ? - preguntó a su sargento.
- No mi Capitán, no tenemos noticia de él. - le contesto Cristof Lade, hermano del Conde de Puerta Bronce. Al contrario que su hermano, Cristof tenia el pelo largo, sucio y rizado, de un color cobrizo feo, la cara llena de manchas rojas y era muy fuerte. Todos los hombres le temian cuando tenian que enfrentarse a él cuerpo a cuerpo. Los ojos eran verdes, de un verde oscuro que no casi no se le veia la pupila. Levan Cade sabía que era el hombre más fiel que tenía por eso le nombró su sargento.
- Cristof, voy a la ciudad a por más hombres, cuando regrese Mails mandale allí, le estare esperando.
- Está bien Capitán, ¿ por qué va a por más hombres ? ¿ no se fia de los soldados Blagen ? - le preguntó Cristof.
- Asi es, siempre han tenido fama de buscar problemas y de ser violentos, mientras estén en el Valle acatarán nuestras normas somos pocos para dos mil hombres - le explicó a Cristof.
Por un momento Levan vió en los ojos de Cristof, aunque ese miedo pronto le desapareció - Si buscan problemas Capitán, se encontrarán con mi mazo - le dijó Cristof a la vez que soltaba una carcajada.
Levan montó en su palafren y pusó rumbó a la ciudad por el Camino del Tintineo, Puerta de Bronce estaba a una hora y media de la ciudad. Se llevó tan solo a tres hombres con él como escolta, dos novatos y su sobrino Petr Cade. Su sobrino seria un buen soldado, pero jamás llegaria a tener un rango dentro del ejército. Debido a su carácter, un chico contestón, bebedor adicto al juego y más todavia a no pagar sus deudas. Más de una vez le tenia que haber dado dinero para que pudiese pagar, tras la muerte de su padre el chico se habia perdido y su cuñada le suplicó que se metiera en el ejército para enderezarlo. Eso si con la lanza y la espada parecia un veterano, incluso a Cristof le costaba vencerle e incluso a veces Petr le habia derrotado.
- Tio ¿ cree que nuestro queridisimo Señor ha hecho bien en arrodillarse a Blagen ? - le preguntó de malas maneras su sobrino.
- Cuida tu lenguaje Petr, y si ha hecho bien el Valle es el punto más cercano de Ciudad de Piedra, seriamos los primeros en recibir una ofensiva del Rey si nos hubieramos opuesto a su coronación.
- Hay comarcas que han preferido luchar y tienen menos hombres que nosotros - siguió replicando Petr.
- Petr callate de una vez - le ordenó Levan.
El viaje prosiguió en silencio, al llegar a la ciudad del Valle Rojo, todo parecia una pesadilla, la gente se amontonaba en las tiendas para comprar viveres, la guardia de la ciudad apenas podia contener a la multitud, - " No se cuantos hombres me podrán prestar " - pensó el Capitán.
Se dirigió hacia el cuartel del Comandante Scot Sade. Ordenó a sus hombres que ayudaran a la guardia de la ciudad ha mantener el orden mientras él estaba dentro y que estuvieran cerca del cuartel. Cuando entró a los aposentos, se encontró con el Comandante mirando unos mapas, con el gesto serio.
- Se presenta el Capitán Levan Cade, Capitán de la Puerta de Bronce.
- Hola Levan, sientante, ¿ quiere tomar algo ? - le preguntó el Comandante.
- Un poco de té, si le place.
El comandante mandó llamar a uno de los sirvientes y le hizó prepara té.
- Bien Levan ¿ cuantos hombres me pides ? - se adelantó a preguntar el Comandante.
- ¿ Como sabe que he venido a por eso ? - preguntó sorprendido Levan.
- ¿ Por qué sino te presentarias en la ciudad ? - le contestó Scot.
- Pues unos trescientos hombres vendrian bien mi Comandante.
- No te puedo dar tantos Levan, la puta ciudad está a punto de estallar, apenas podemos contener a los ciudadanos.
- ¿ Cuantos pues ? - preguntó el Capitán de Puerta de Bronce.
- Un tercio, la mitad recien licenciados, no puedo darte más.
Levan se quedó desilusionado, con tan pocos hombres y la mitad sin tener experiencia, " ¿ Cómo voy a imponer respeto ante los hombres del Rey ? " - se preguntó el mismo. - De acuerdo Comandante ¿ cuando estarán listos ? - preguntó.
- En una hora, podras partir con ello - respondió el Comandante. De repente sonó la Trompeta Roja, la utilizaban para poner en alerta a los soldados de que algo habia ocurrido o se avecinada. Los dos hombres, salieron a toda prisa hacia el exterior, se encontrarón con un soldado al que Levan preguntó - ¿ Qué ocurre ?
- Quinientos soldados Blagen han entrado en la ciudad.
Fueron a la plaza de la ciudad, lo que vió Levan le impresionó, cuando vió a esos quinientos hombres con sus armaduras negras, perfectamente alineados en columnas de cinco, delante de ellos un hombre grande con un casco en forma de fénix y una espada grande negra con el mango de plata, avanzaban por la ciudad, todo el mundo se quedó parado, nadie decia nada, por un momento Levan quisó formar parte de tan majestuoso desfile.
El hombre grande alzó la mano y todos pararón a la vez, con una sincronización perfecta. Se bajó del caballo y se quitó el casco, el hombre era fuerte con el pelo largo y rojo, con una mirada segura de si mismo. Se acercó hacia ellos, la tensión era grande, los soldados Blagen tenian mala fama, todos los soldados del Valle Rojo estaban preparados por si se mostraban hostiles.
- ¿ Quién es el Comandante Sade ? - preguntó en voz alta.
- Yo soy - respondió el Comandante con voz ronca pero insegura.
- Soy Onix Slagen, Capitán del Ejército de Pasofirme, le traigo quinientos hombres para ponerlos a su servicio para mantener el orden de su ciudad, yo vengo para mostrar mis respetos al Señor del Valle Rojo, por su ayuda y su hospitalidad.
Lance Cade maldijó a las antiguas leyendas donde se hablaran mal de los Blagen y sus soldados, esos hombres no eran como se decia y gritó en voz alta - ¡ VIVA EL REY JERRY BLAGEN ! - mientras el Capitán Slagen y el Comandante Sade se estrechaban la mano. Todo el Valle Rojo aclamó al nuevo Rey.
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