Tenia que tener cuidado, la información que habia recibido era de suma importancia, Crostian Faverson tenia que ver a toda costa a su amigo y futuro Señor de Cimablanca. Scot Everson planeaba ursurparle el Señorio de Cimablanca. Su hijo, miembro de los Leones Blancos se lo habia comunicado, que habia estado reclutando miembros del Ejército partidarios de su golpe.
Desde que él podia recordar Scot habia tenido celos de Pol, más de una vez habian llegado a las manos siendo jovenes en el que el propio Crostian habia tenido que interceder en más de una pelea. Siempre habian estado muy unidos Pol y él, habian hasta compartido alguna que otra muchacha. Además un puesto en el Gobierno de Cimablanca estaba en juego, tal vez el de Banquero Mayor, lo que siempre habia soñado.
Lo unico que le iba a doler seria traicionar a su hijo, le habia prometido no contar nada, porque esa información era secreta, pero Crostian no podia fallar a su amigo, a su futuro Señor. Iba por las oscuras calles de Cimablanca, disfrazado con una túnica con capucha para no llamar la atención. Era el camino más largo pero tambien el más seguro.
Cuando se adentró en los callejones donde se hallaban los contrabandistas, notaba algo extraño, como si alguien le siguiera, - " Seran imaginaciones mias " - se dijó. Cuando le faltaria poco menos de la mitad del camino para salir de las calles oscuras de Cimablanca, una mujer se le acercó. Era fea, vieja y olia mal.
- Dame una lismona, por favor - le pidió la vieja.
- Señora, no tengo nada para darle - le contestó con educación Crostian.
- Tú no eres de por aquí, cabronazo - le dijó la vieja tras contestarle con tanta cortesia.
- Señora, yo.... - le estaba diciendo Crostian pero la vieja le interrumpió - eh hijos de puta, aquí hay un señoritingo que se ha perdido.
- Señora, no alze la voz, por favor.
La vieja intento quitarle la capucha a lo que el la empujó violentamente y la vieja cayó al suelo, - Hijo de puta, me has roto la cadera - gritaba la vieja.
- ¡ Callese maldita bruja ! - exclamó Crostian.
- Uy el señoritingo ha perdido los modales , hijo de puta mis hijos te van a robar y luego rajar, jajaja - se burló la vieja.
Crostian le dio una patada en la boca, la vieja se extremeció de dolor, pusó los ojos en blanco y de la boca solo salia sangre y trozos de los pocos dientes que le quedaban. Miró atrás y vió a un grupo de hombres corriendo, el cabezilla del grupo le gritó - ¡ Hijo de puta ! ¡ Te vamos a matar !
Salió corriendo Crostian, no estaba acostumbrado a situaciones tan desagradables, volvió a mirar atrás y algunos de los hombres se pararon con la vieja, estaban hablando pero no podia oirles, los otros hombres le estaban siguiendo, corria con todas sus fuerzas, cada vez sentia el aliento de sus perseguidores más cerca. Tras girar una esquina vió un agujero, de lo que habia sido una antigua fuente se metió deprisa allí. Y se mantuvo en silencio. Sus perseguidores no tardaron en llegar, empezarón a hablar.
- ¿ Dónde se ha metido el puto Crostian Faverson ? - dijó una voz. Se asustó al oir su nombre, - " ¿ Como sabian que era él ? - se preguntó.
- No tiene que haber ido muy lejos - dijó una voz ronca y fuerte.
- Si queremos las monedas de oro, tenemos que encontrarle - volvió a hablar la primera voz.
- Huke, Lerry, Jeison id por la derecha, yo y los demas iremos por la izquierda - volvió a hablar la voz ronca y fuerte.
Los hombres salieron corriendo, Crostian asustado, temía salir de su escondite, se preguntaba tantas cosas, como sabian que iba a pasar por esas calles, quien queria atraparle, la vieja habia sido un cepo, y él con su acento y forma de hablar cortes se delató. Se maldijó mil veces por no haber pensado mejor en que se tenia que haber comportado como los cabrones que se encuentran en esas calles.
Cuando pasó un buen rato y el silencio se adueño de la calle donde se encontraba salío del agujero, miró a todas direcciones no habia nadie y habia oscurecido, ahora era el doble de peligroso estar en ese barrio. Aminoró el paso y cojió la daga por si tenia problemas.
Cuando vió el limite del barrio donde se hallaba sus ojos se le iluminaron, unos pasos más y saldria de ese puto barrio. Pero cuando estaba casi al final unos hombres salieron de una casa y se pusieron a lo ancho de la calle, iba andando más despacio pero los hombres no tenian intención de apartarse de su camino. Se decidió a sacar su espada, sucio y cansado, estaba decidido a entrar en combate pero de pronto un dolor insorportable le corrió por su cabeza y ya soló vió la oscuridad....
PODER Y MUERTE
lunes, 12 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
EPISODIO 20. LEVAN CADE.
Era casi mediodia y desde la decisión de su Señor de apoyar la causa Blagen, todo se habia precipatado sus ochentas lancers cortos estaban preparados para recibir al contingente Blagen venido del Este. Unos dos mil hombres, aunque Puerta Bronce no era muy grande habia conseguido que sus hombres montaran tiendas para estos. La verdad que no le hacia mucha gracia, siempre habian obedecido a su Señor, pero ahora se debian al nuevo proclamado Rey. La verdad lo prefiria estaban cerca de la comarca de Ciudad de Piedra y habrian arrasado el Valle Rojo.
- Cristof, ¿ ha regresado Mails ? - preguntó a su sargento.
- No mi Capitán, no tenemos noticia de él. - le contesto Cristof Lade, hermano del Conde de Puerta Bronce. Al contrario que su hermano, Cristof tenia el pelo largo, sucio y rizado, de un color cobrizo feo, la cara llena de manchas rojas y era muy fuerte. Todos los hombres le temian cuando tenian que enfrentarse a él cuerpo a cuerpo. Los ojos eran verdes, de un verde oscuro que no casi no se le veia la pupila. Levan Cade sabía que era el hombre más fiel que tenía por eso le nombró su sargento.
- Cristof, voy a la ciudad a por más hombres, cuando regrese Mails mandale allí, le estare esperando.
- Está bien Capitán, ¿ por qué va a por más hombres ? ¿ no se fia de los soldados Blagen ? - le preguntó Cristof.
- Asi es, siempre han tenido fama de buscar problemas y de ser violentos, mientras estén en el Valle acatarán nuestras normas somos pocos para dos mil hombres - le explicó a Cristof.
Por un momento Levan vió en los ojos de Cristof, aunque ese miedo pronto le desapareció - Si buscan problemas Capitán, se encontrarán con mi mazo - le dijó Cristof a la vez que soltaba una carcajada.
Levan montó en su palafren y pusó rumbó a la ciudad por el Camino del Tintineo, Puerta de Bronce estaba a una hora y media de la ciudad. Se llevó tan solo a tres hombres con él como escolta, dos novatos y su sobrino Petr Cade. Su sobrino seria un buen soldado, pero jamás llegaria a tener un rango dentro del ejército. Debido a su carácter, un chico contestón, bebedor adicto al juego y más todavia a no pagar sus deudas. Más de una vez le tenia que haber dado dinero para que pudiese pagar, tras la muerte de su padre el chico se habia perdido y su cuñada le suplicó que se metiera en el ejército para enderezarlo. Eso si con la lanza y la espada parecia un veterano, incluso a Cristof le costaba vencerle e incluso a veces Petr le habia derrotado.
- Tio ¿ cree que nuestro queridisimo Señor ha hecho bien en arrodillarse a Blagen ? - le preguntó de malas maneras su sobrino.
- Cuida tu lenguaje Petr, y si ha hecho bien el Valle es el punto más cercano de Ciudad de Piedra, seriamos los primeros en recibir una ofensiva del Rey si nos hubieramos opuesto a su coronación.
- Hay comarcas que han preferido luchar y tienen menos hombres que nosotros - siguió replicando Petr.
- Petr callate de una vez - le ordenó Levan.
El viaje prosiguió en silencio, al llegar a la ciudad del Valle Rojo, todo parecia una pesadilla, la gente se amontonaba en las tiendas para comprar viveres, la guardia de la ciudad apenas podia contener a la multitud, - " No se cuantos hombres me podrán prestar " - pensó el Capitán.
Se dirigió hacia el cuartel del Comandante Scot Sade. Ordenó a sus hombres que ayudaran a la guardia de la ciudad ha mantener el orden mientras él estaba dentro y que estuvieran cerca del cuartel. Cuando entró a los aposentos, se encontró con el Comandante mirando unos mapas, con el gesto serio.
- Se presenta el Capitán Levan Cade, Capitán de la Puerta de Bronce.
- Hola Levan, sientante, ¿ quiere tomar algo ? - le preguntó el Comandante.
- Un poco de té, si le place.
El comandante mandó llamar a uno de los sirvientes y le hizó prepara té.
- Bien Levan ¿ cuantos hombres me pides ? - se adelantó a preguntar el Comandante.
- ¿ Como sabe que he venido a por eso ? - preguntó sorprendido Levan.
- ¿ Por qué sino te presentarias en la ciudad ? - le contestó Scot.
- Pues unos trescientos hombres vendrian bien mi Comandante.
- No te puedo dar tantos Levan, la puta ciudad está a punto de estallar, apenas podemos contener a los ciudadanos.
- ¿ Cuantos pues ? - preguntó el Capitán de Puerta de Bronce.
- Un tercio, la mitad recien licenciados, no puedo darte más.
Levan se quedó desilusionado, con tan pocos hombres y la mitad sin tener experiencia, " ¿ Cómo voy a imponer respeto ante los hombres del Rey ? " - se preguntó el mismo. - De acuerdo Comandante ¿ cuando estarán listos ? - preguntó.
- En una hora, podras partir con ello - respondió el Comandante. De repente sonó la Trompeta Roja, la utilizaban para poner en alerta a los soldados de que algo habia ocurrido o se avecinada. Los dos hombres, salieron a toda prisa hacia el exterior, se encontrarón con un soldado al que Levan preguntó - ¿ Qué ocurre ?
- Quinientos soldados Blagen han entrado en la ciudad.
Fueron a la plaza de la ciudad, lo que vió Levan le impresionó, cuando vió a esos quinientos hombres con sus armaduras negras, perfectamente alineados en columnas de cinco, delante de ellos un hombre grande con un casco en forma de fénix y una espada grande negra con el mango de plata, avanzaban por la ciudad, todo el mundo se quedó parado, nadie decia nada, por un momento Levan quisó formar parte de tan majestuoso desfile.
El hombre grande alzó la mano y todos pararón a la vez, con una sincronización perfecta. Se bajó del caballo y se quitó el casco, el hombre era fuerte con el pelo largo y rojo, con una mirada segura de si mismo. Se acercó hacia ellos, la tensión era grande, los soldados Blagen tenian mala fama, todos los soldados del Valle Rojo estaban preparados por si se mostraban hostiles.
- ¿ Quién es el Comandante Sade ? - preguntó en voz alta.
- Yo soy - respondió el Comandante con voz ronca pero insegura.
- Soy Onix Slagen, Capitán del Ejército de Pasofirme, le traigo quinientos hombres para ponerlos a su servicio para mantener el orden de su ciudad, yo vengo para mostrar mis respetos al Señor del Valle Rojo, por su ayuda y su hospitalidad.
Lance Cade maldijó a las antiguas leyendas donde se hablaran mal de los Blagen y sus soldados, esos hombres no eran como se decia y gritó en voz alta - ¡ VIVA EL REY JERRY BLAGEN ! - mientras el Capitán Slagen y el Comandante Sade se estrechaban la mano. Todo el Valle Rojo aclamó al nuevo Rey.
- Cristof, ¿ ha regresado Mails ? - preguntó a su sargento.
- No mi Capitán, no tenemos noticia de él. - le contesto Cristof Lade, hermano del Conde de Puerta Bronce. Al contrario que su hermano, Cristof tenia el pelo largo, sucio y rizado, de un color cobrizo feo, la cara llena de manchas rojas y era muy fuerte. Todos los hombres le temian cuando tenian que enfrentarse a él cuerpo a cuerpo. Los ojos eran verdes, de un verde oscuro que no casi no se le veia la pupila. Levan Cade sabía que era el hombre más fiel que tenía por eso le nombró su sargento.
- Cristof, voy a la ciudad a por más hombres, cuando regrese Mails mandale allí, le estare esperando.
- Está bien Capitán, ¿ por qué va a por más hombres ? ¿ no se fia de los soldados Blagen ? - le preguntó Cristof.
- Asi es, siempre han tenido fama de buscar problemas y de ser violentos, mientras estén en el Valle acatarán nuestras normas somos pocos para dos mil hombres - le explicó a Cristof.
Por un momento Levan vió en los ojos de Cristof, aunque ese miedo pronto le desapareció - Si buscan problemas Capitán, se encontrarán con mi mazo - le dijó Cristof a la vez que soltaba una carcajada.
Levan montó en su palafren y pusó rumbó a la ciudad por el Camino del Tintineo, Puerta de Bronce estaba a una hora y media de la ciudad. Se llevó tan solo a tres hombres con él como escolta, dos novatos y su sobrino Petr Cade. Su sobrino seria un buen soldado, pero jamás llegaria a tener un rango dentro del ejército. Debido a su carácter, un chico contestón, bebedor adicto al juego y más todavia a no pagar sus deudas. Más de una vez le tenia que haber dado dinero para que pudiese pagar, tras la muerte de su padre el chico se habia perdido y su cuñada le suplicó que se metiera en el ejército para enderezarlo. Eso si con la lanza y la espada parecia un veterano, incluso a Cristof le costaba vencerle e incluso a veces Petr le habia derrotado.
- Tio ¿ cree que nuestro queridisimo Señor ha hecho bien en arrodillarse a Blagen ? - le preguntó de malas maneras su sobrino.
- Cuida tu lenguaje Petr, y si ha hecho bien el Valle es el punto más cercano de Ciudad de Piedra, seriamos los primeros en recibir una ofensiva del Rey si nos hubieramos opuesto a su coronación.
- Hay comarcas que han preferido luchar y tienen menos hombres que nosotros - siguió replicando Petr.
- Petr callate de una vez - le ordenó Levan.
El viaje prosiguió en silencio, al llegar a la ciudad del Valle Rojo, todo parecia una pesadilla, la gente se amontonaba en las tiendas para comprar viveres, la guardia de la ciudad apenas podia contener a la multitud, - " No se cuantos hombres me podrán prestar " - pensó el Capitán.
Se dirigió hacia el cuartel del Comandante Scot Sade. Ordenó a sus hombres que ayudaran a la guardia de la ciudad ha mantener el orden mientras él estaba dentro y que estuvieran cerca del cuartel. Cuando entró a los aposentos, se encontró con el Comandante mirando unos mapas, con el gesto serio.
- Se presenta el Capitán Levan Cade, Capitán de la Puerta de Bronce.
- Hola Levan, sientante, ¿ quiere tomar algo ? - le preguntó el Comandante.
- Un poco de té, si le place.
El comandante mandó llamar a uno de los sirvientes y le hizó prepara té.
- Bien Levan ¿ cuantos hombres me pides ? - se adelantó a preguntar el Comandante.
- ¿ Como sabe que he venido a por eso ? - preguntó sorprendido Levan.
- ¿ Por qué sino te presentarias en la ciudad ? - le contestó Scot.
- Pues unos trescientos hombres vendrian bien mi Comandante.
- No te puedo dar tantos Levan, la puta ciudad está a punto de estallar, apenas podemos contener a los ciudadanos.
- ¿ Cuantos pues ? - preguntó el Capitán de Puerta de Bronce.
- Un tercio, la mitad recien licenciados, no puedo darte más.
Levan se quedó desilusionado, con tan pocos hombres y la mitad sin tener experiencia, " ¿ Cómo voy a imponer respeto ante los hombres del Rey ? " - se preguntó el mismo. - De acuerdo Comandante ¿ cuando estarán listos ? - preguntó.
- En una hora, podras partir con ello - respondió el Comandante. De repente sonó la Trompeta Roja, la utilizaban para poner en alerta a los soldados de que algo habia ocurrido o se avecinada. Los dos hombres, salieron a toda prisa hacia el exterior, se encontrarón con un soldado al que Levan preguntó - ¿ Qué ocurre ?
- Quinientos soldados Blagen han entrado en la ciudad.
Fueron a la plaza de la ciudad, lo que vió Levan le impresionó, cuando vió a esos quinientos hombres con sus armaduras negras, perfectamente alineados en columnas de cinco, delante de ellos un hombre grande con un casco en forma de fénix y una espada grande negra con el mango de plata, avanzaban por la ciudad, todo el mundo se quedó parado, nadie decia nada, por un momento Levan quisó formar parte de tan majestuoso desfile.
El hombre grande alzó la mano y todos pararón a la vez, con una sincronización perfecta. Se bajó del caballo y se quitó el casco, el hombre era fuerte con el pelo largo y rojo, con una mirada segura de si mismo. Se acercó hacia ellos, la tensión era grande, los soldados Blagen tenian mala fama, todos los soldados del Valle Rojo estaban preparados por si se mostraban hostiles.
- ¿ Quién es el Comandante Sade ? - preguntó en voz alta.
- Yo soy - respondió el Comandante con voz ronca pero insegura.
- Soy Onix Slagen, Capitán del Ejército de Pasofirme, le traigo quinientos hombres para ponerlos a su servicio para mantener el orden de su ciudad, yo vengo para mostrar mis respetos al Señor del Valle Rojo, por su ayuda y su hospitalidad.
Lance Cade maldijó a las antiguas leyendas donde se hablaran mal de los Blagen y sus soldados, esos hombres no eran como se decia y gritó en voz alta - ¡ VIVA EL REY JERRY BLAGEN ! - mientras el Capitán Slagen y el Comandante Sade se estrechaban la mano. Todo el Valle Rojo aclamó al nuevo Rey.
jueves, 16 de febrero de 2012
EPISODIO 19. LAMAT OAKLAND.
Llevaban todo el dia poniendo murallas de troncos de palmera acabadas en punta, haciendo fosos y rellenandolos de arena falsa, tenian que proteger la ciudad. Su Señor habia decidido no apoyar a los Blagen y eso trairia consecuencias. A parte de los trescientos laceros habian ciudadanos realizando las tareas de defensa.
El Capitán de los Lanceros, Lamat Oakland, era el encargado de estos trabajos, mientras estaban talando palmeras un jinete regresó de patrullar a toda velocidad.
- Capitán, una veintena de canibales se acercan.
- ¿ Por donde ? - preguntó Lamat.
- Por el Foso del Coco.
- Está bien, iremos a por ellos, Soat organiza una batida de treinta hombres, vamos hacia el Foso del Coco, iremos a pie para que no oigan a los caballos - ordenó Lamat. Escogió a Soat, porque era experto en emboscadas, era moreno con el pelo rizado y una larga trenza que le llegaba por debajo de la espalda, ojos castaños oscuros, nariz ganchuda, los canibales solo al verlo salian aterrorizados, habria matado ya unos trescientos canibales salvajes.
Lamat, cogió su lanza y su escudo, se reunió con sus hombres y partieron por la pequeña selva, esa pequeña selva era el lugar donde se escondian los canibales, gente salvaje, que en vez de preferir unirse a formar parte de Tierra Noble, siguieron con su costumbre de comer carne humana.
No hacia ni media hora, cuando oyeron unas pisadas, se agazaparon y esperaron, cada vez se oian más cerca los crujidos de los matorrales y las hojas. Lamat y sus hombres contenian cada vez más la respiración. Agazapados entre los arbustos y algunos en un pequeño estanque, esperaban la orden de su capitán.
- Atacad - gritó Lamat Oakland.
Salieron de sus escondites, clavaron sus lanzas contra los hombres, cayeron uno a uno esos canibales, algunos todavian gritaban de dolor, agonizantes, casi no quedaba nadie con vida. Para su sorpresa no era una veintena ni mucho menos.
- " Son siete " - se dijó Lamat - Soldado, ¿ no eran una veintena ?
El soldado con cara de incredulidad respondió a su capitán - No son estos hombres, Capitán.
- ¿ Estás seguro ?
- Seguro, estos hombres están armados solo con lanzas de madera, los que yo obserbe tenian acero.
Lamat se acercó a un hombre herido, tal vez el único que no estaba muerto - Salvaje, ¿ no ibais más en vuestro grupo ?
- No... solo estabamos explorando.
- ¿ Por qué ? - pregunto el capitán.
- Están desapareciendo gente de nuestras aldeas, desde hace unos pocos dias, es cosa de brujeria.
- Se habrán ido vuestros vecinos, no me extraña con lo salvajes que sois ¿ a donde ibais ?
- Buscabamos rastros de nuestros vecinos - contestó el hombre.
Lamat dió por finalizado el interrogatorio, ordenó amordazar y maniatar al prisionero. De vuelta a Playa Bella, tras lo que el prisionero les habia dicho, pensó en ver a su hermano el Comandante Tamal Oakland. Su hermano y él eran uno, pensaban lo mismo, se comunicaban solo con una mirada. Tras la muerte de sus padres a manos de los canibales, decidieron ser soldados del ejército y exterminar a esos salvajes.
Después de reunirse con su hermano, iria a ver a su prometida, Layla, era la mujer de sus sueños, morena con el pelo rizados, ojos castaños preciosos, y una boca dulce con unos labios frondosos. Frágil, como un colibri pero con un carácter fuerte, eso era lo que más le gustaba de ella. Ya no iba a esperar más se casaria con ella cuando el Gran Sacerdote tuviera tiempo, sin invitados solo su hermano como testigo de la unión. No queria en el caso de que hubiera guerra partir sin haberse casado.
Mientras avanzaba, ensimismado en sus planes de boda, no notó que algo iba mal, cuando se quisó dar cuenta ya era demasiado tarde. Una veintena de hombres, no eran de la zona sus pieles no eran morenas, habian cojido color por el sol pero no eran nativos de Playa Bella. Una veintena de hombres salieron por la retaguardia con las espadas en alto.En un gesto instintivo sus hombres formaron en posición de defensa con las lanzas en pico esperando la embestida del enemigo.
- ¡ Aguantad ! - exclamó Lamat.
Uno de los atacantes grito - ¡ Poder y muerte ! - debia el cabecilla del pequeño grupo.
El choque fue brutal, pese a tener lanzas, el enemigo los zigzagueo y muchos de sus hombres cayeron. Tuvieron que desenvainar las espadas, luchando cuerpo a cuerpo. Solo por estar en superioridad númerica pudieron sobrevivir, sus enemigos eran habiles y audaces.
- ¡ Retirada ! - ordenó el cabecilla del grupo.
Se retiraron sus enemigos, todo habia acabado, pese a ser el combate corto, esos minutos se le hicieron eternos. Contaron los cadaveres de sus soldados, un total de veintidos bajas por solo doce del enemigo. Empezó a sudar y tener nauseas, cuando uno de sus hombres le dijó - Capitán, está sagrando.
Lamat se echó las manos al vientre, estaba sangrando, tenia una herida de dos manos de larga y bastante profunda, cayó de bruces, sus ojos se estaban cerrando mientras sus hombres fueron a por él a toda prisa, se fijó que el prisionero se le quedó mirando con tristeza, cada vez oia torpemente hasta que se desvaneció....
El Capitán de los Lanceros, Lamat Oakland, era el encargado de estos trabajos, mientras estaban talando palmeras un jinete regresó de patrullar a toda velocidad.
- Capitán, una veintena de canibales se acercan.
- ¿ Por donde ? - preguntó Lamat.
- Por el Foso del Coco.
- Está bien, iremos a por ellos, Soat organiza una batida de treinta hombres, vamos hacia el Foso del Coco, iremos a pie para que no oigan a los caballos - ordenó Lamat. Escogió a Soat, porque era experto en emboscadas, era moreno con el pelo rizado y una larga trenza que le llegaba por debajo de la espalda, ojos castaños oscuros, nariz ganchuda, los canibales solo al verlo salian aterrorizados, habria matado ya unos trescientos canibales salvajes.
Lamat, cogió su lanza y su escudo, se reunió con sus hombres y partieron por la pequeña selva, esa pequeña selva era el lugar donde se escondian los canibales, gente salvaje, que en vez de preferir unirse a formar parte de Tierra Noble, siguieron con su costumbre de comer carne humana.
No hacia ni media hora, cuando oyeron unas pisadas, se agazaparon y esperaron, cada vez se oian más cerca los crujidos de los matorrales y las hojas. Lamat y sus hombres contenian cada vez más la respiración. Agazapados entre los arbustos y algunos en un pequeño estanque, esperaban la orden de su capitán.
- Atacad - gritó Lamat Oakland.
Salieron de sus escondites, clavaron sus lanzas contra los hombres, cayeron uno a uno esos canibales, algunos todavian gritaban de dolor, agonizantes, casi no quedaba nadie con vida. Para su sorpresa no era una veintena ni mucho menos.
- " Son siete " - se dijó Lamat - Soldado, ¿ no eran una veintena ?
El soldado con cara de incredulidad respondió a su capitán - No son estos hombres, Capitán.
- ¿ Estás seguro ?
- Seguro, estos hombres están armados solo con lanzas de madera, los que yo obserbe tenian acero.
Lamat se acercó a un hombre herido, tal vez el único que no estaba muerto - Salvaje, ¿ no ibais más en vuestro grupo ?
- No... solo estabamos explorando.
- ¿ Por qué ? - pregunto el capitán.
- Están desapareciendo gente de nuestras aldeas, desde hace unos pocos dias, es cosa de brujeria.
- Se habrán ido vuestros vecinos, no me extraña con lo salvajes que sois ¿ a donde ibais ?
- Buscabamos rastros de nuestros vecinos - contestó el hombre.
Lamat dió por finalizado el interrogatorio, ordenó amordazar y maniatar al prisionero. De vuelta a Playa Bella, tras lo que el prisionero les habia dicho, pensó en ver a su hermano el Comandante Tamal Oakland. Su hermano y él eran uno, pensaban lo mismo, se comunicaban solo con una mirada. Tras la muerte de sus padres a manos de los canibales, decidieron ser soldados del ejército y exterminar a esos salvajes.
Después de reunirse con su hermano, iria a ver a su prometida, Layla, era la mujer de sus sueños, morena con el pelo rizados, ojos castaños preciosos, y una boca dulce con unos labios frondosos. Frágil, como un colibri pero con un carácter fuerte, eso era lo que más le gustaba de ella. Ya no iba a esperar más se casaria con ella cuando el Gran Sacerdote tuviera tiempo, sin invitados solo su hermano como testigo de la unión. No queria en el caso de que hubiera guerra partir sin haberse casado.
Mientras avanzaba, ensimismado en sus planes de boda, no notó que algo iba mal, cuando se quisó dar cuenta ya era demasiado tarde. Una veintena de hombres, no eran de la zona sus pieles no eran morenas, habian cojido color por el sol pero no eran nativos de Playa Bella. Una veintena de hombres salieron por la retaguardia con las espadas en alto.En un gesto instintivo sus hombres formaron en posición de defensa con las lanzas en pico esperando la embestida del enemigo.
- ¡ Aguantad ! - exclamó Lamat.
Uno de los atacantes grito - ¡ Poder y muerte ! - debia el cabecilla del pequeño grupo.
El choque fue brutal, pese a tener lanzas, el enemigo los zigzagueo y muchos de sus hombres cayeron. Tuvieron que desenvainar las espadas, luchando cuerpo a cuerpo. Solo por estar en superioridad númerica pudieron sobrevivir, sus enemigos eran habiles y audaces.
- ¡ Retirada ! - ordenó el cabecilla del grupo.
Se retiraron sus enemigos, todo habia acabado, pese a ser el combate corto, esos minutos se le hicieron eternos. Contaron los cadaveres de sus soldados, un total de veintidos bajas por solo doce del enemigo. Empezó a sudar y tener nauseas, cuando uno de sus hombres le dijó - Capitán, está sagrando.
Lamat se echó las manos al vientre, estaba sangrando, tenia una herida de dos manos de larga y bastante profunda, cayó de bruces, sus ojos se estaban cerrando mientras sus hombres fueron a por él a toda prisa, se fijó que el prisionero se le quedó mirando con tristeza, cada vez oia torpemente hasta que se desvaneció....
viernes, 10 de febrero de 2012
EPISODIO 18. RAIM TALLEATS.
Raim Talleats como de costumbre estaba bebiendo en la garita del Comandante, tenia cerveza, vino y el whisky casero de Bosqueperdido. Era casi media mañana pero ya estaba lo suficientemente borracho, habian problemas en Tierra Noble y él cuando tenia problemas bebia para poder evadirlos. Se habia bebido casi un barril pequeño de whisky, dos jarras de cerveza y el vino ya ni se acordaba de lo que habia bebido.
Raim Talleats, cuando fue nombrado Comandante de Bosqueperdido, no estaba preparado, nunca habia destacado con la espada, no era muy querido entre sus soldados pero con el paso del tiempo y sobre todo del alcohol, era muy valorado entre sus hombres o eso creia él.
La pasada noche tuvieron Consejo, habia sido muy acalorado, tras llegar noticias de Ciudad de Piedra y Jerry Blagen proclamarse Rey, su Señor no tenia intención de aceptar las condiciones de este pero tampoco se iba a negar a sus peticiones. Como siempre no iba ha hacer nada. El momento más caliente del consejo fue cuando Ser Loris Eateats se encaró con el Señor de Bosqueperdido. Tuvieron que desenfundar las espadas, Ser Loris acusó a Adol Preats de ser un cobarde y Raim se dirigió hacia Ser Loris, este en vez de amedentrarse se encaró con él, fue la intervención de Wolt Preats quien apaciguó los animos.
Ser Loris se retiró del Castillo de Madera y expresó que nunca más acudiria a un Consejo. Ser Loris era un enemigo muy peligroso tenia unos setecientos soldados, Bosqueperdido tenia mil más lo de los Nobles. Pero Ser Loris podria convencer a algunos nobles para quitarse de en medio a Lord Adol Preats. Entonces es cuando seria un problema.
Uno de sus sirvientes entró por la puerta - Ser Wolt, ha venido a verle, Señor.
- Azló pasar.
Wolt Preats entró por la puerta, tenia el cabello castaño con un peinado extraño, elegante, tal vez demasiado bajito por eso se hizó arquero ya que con la espada no tenia mucho futuro.
- Hola Raim.
- Buenas Wolt, ¿ a qué se debe tu visita ? - preguntó Raim, no estaba para bromas asi que fue directo al grano.
- Tienes que hablar con mi hermano para que cambie de opinión, si no Ser Loris se puede actuar.
- ¿ Cómo que actuar ? - preguntó Raim.
- Vengo hablar con él y se va a reunir con varios nobles, no se hasta donde puede llegar.
- No se atreverá, todo Bosqueperdido se pondria en su contra.
- ¿ Tú crees ? Todos dicen que quien gobierna aqui es Loris Eateats.
Raim se quedó pensado, aunque le molestará reconocerlo Wolt esta vez tenia razón. Pensó tantas cosas, si ocurria eso y derrocaban a Adol Preats, su cabeza seria la siguiente en rodar.
- Tienes razón iré ha hablar con él.
- Convencele Raim, porque si no todo lo que mi familia ha hecho por Bosqueperdido, se perderá.
Raim se despidió de Wolt, se fue a su aseo para lavarse la cara y beber algo que le refrescará el aliento seco por el alcohol, menos mal que Wolt no le habia notado nada de su borrachera. Cuando salió al exterior, la cabeza le dió punzadas de dolor. El alcohol estaba empezando a dar efecto. Ensilló su caballo, un magnifico córcel delgado, del color del azabache, con las crines recortadas y trenzadas. Se llevó a siete soldados para que le acompañaran. Le dió la orden con sus espuelas de cabalgar para dirigirse al Castillo de Madera. Por el camino vió a la gente alterada, corriendo por las calles de la ciudad, metiendo todo lo que habian podido comprar en sus casas - " Esto no tiene buena pinta, va a ver altercados dentro de la ciudad " - pensó Raim Talleats.
Por el camino, vió a dos soldados detener a dos hombres que intentaron robar en la tienda de comida, seis hombres fueron detenidos por hablar mal de Adol Preats, los incidentes eran demasiados, las cosas estaban peor de lo que imaginaba. Antes de llegar al castillo, vió a un hombre corriendo y varios soldados tras él, Raim se unió a la persecución. Dió la vuelta por detras de la lavanderia y al girar la esquina se puso frente a él. Se bajo de su caballo, y ...
- ¡ Alto en nombre del Señor de Bosqueperdido ! - exclamó Raim Talleats.
- Quitese de enmedio Comandante - dijó el hombre.
El hombre sacó un cuchillo era bastante largo para ser un cuchillo, Raim desenfundó su espada - tira el cuchillo, muchacho. El hombre miró a su alrededor estaba rodeado. Raim se fijó en su mirada, no iba a tirar el cuchillo, se avalanzó hacia él, Raim no sabia que hacer, el hombre se acercaba cada vez más, Raim no reaccionaba, de su boca le salió un grito pero el seguia sin moverse el hombre estaba a varios pasos de él cuando una lanza se asomó por su vientre, un soldado fue tras él y le atravesó con la lanza. El hombre cayó de rodillas, se quedó mirando al comandante, este dio unos pasos hacia él se lo quedo mirando y le preguntó - " ¿ Por qué no tiraste el cuchillo, muchacho ?
- Yo.. yo .. solo queria irme de aqui - dijó el hombre agonizando.
- ¿ Por que querias irte, muchacho ?
- Porque.... porque.... Ser Loris Eateats.... está formando su ejército, ti... tiene a tres mil hombres, ma... mañana estarán en las puertas de la ciudad.
- ¿ Estás seguro ? - preguntó de nuevo Raim.
- Los he... he... visto... - el chico cerró los ojos, Raim miró al soldado que lo habia matado y le dijo - Averigua quien es su familia, el funeral lo pagare yo ... y gracias soldado.
- Cumplia mi obligación, Ser Comandante - contestó el soldado, cargó el cuerpo del muchacho en una carreta y lo llevó a la Gran Iglesia de Bosqueperdido. Ordenó a sus soldados que estrecharan la vigilancia y preguntó a uno de ellos - ¿ Qué hizó el muchacho ?
- Le pillamos intentando robar un caballo, le pedimos que se entregara pero salió corriendo Ser Comandante.
A Raim se le estremeció el corazón, el joven solo queria salir de Bosqueperdido, no habia nada malo en ello, tenia miedo. Lo peor de todo es que no habia reaccionado cuando se le abalanzó, sino se habia enfrentado a un chico sin entrenamiento y con un cuchillo, ¿ como iba a estar preparado para un enfrentamiento real ? se preguntó.
Volvió a subirse a su caballo y salió a toda prisa, tenia que informar a su Señor de los planes de Ser Loris Eateats, tenia que convencerlo para que diera una respuesta a Ciudad de Piedra, sino Bosqueperdido se teñiria de sangre......
Raim Talleats, cuando fue nombrado Comandante de Bosqueperdido, no estaba preparado, nunca habia destacado con la espada, no era muy querido entre sus soldados pero con el paso del tiempo y sobre todo del alcohol, era muy valorado entre sus hombres o eso creia él.
La pasada noche tuvieron Consejo, habia sido muy acalorado, tras llegar noticias de Ciudad de Piedra y Jerry Blagen proclamarse Rey, su Señor no tenia intención de aceptar las condiciones de este pero tampoco se iba a negar a sus peticiones. Como siempre no iba ha hacer nada. El momento más caliente del consejo fue cuando Ser Loris Eateats se encaró con el Señor de Bosqueperdido. Tuvieron que desenfundar las espadas, Ser Loris acusó a Adol Preats de ser un cobarde y Raim se dirigió hacia Ser Loris, este en vez de amedentrarse se encaró con él, fue la intervención de Wolt Preats quien apaciguó los animos.
Ser Loris se retiró del Castillo de Madera y expresó que nunca más acudiria a un Consejo. Ser Loris era un enemigo muy peligroso tenia unos setecientos soldados, Bosqueperdido tenia mil más lo de los Nobles. Pero Ser Loris podria convencer a algunos nobles para quitarse de en medio a Lord Adol Preats. Entonces es cuando seria un problema.
Uno de sus sirvientes entró por la puerta - Ser Wolt, ha venido a verle, Señor.
- Azló pasar.
Wolt Preats entró por la puerta, tenia el cabello castaño con un peinado extraño, elegante, tal vez demasiado bajito por eso se hizó arquero ya que con la espada no tenia mucho futuro.
- Hola Raim.
- Buenas Wolt, ¿ a qué se debe tu visita ? - preguntó Raim, no estaba para bromas asi que fue directo al grano.
- Tienes que hablar con mi hermano para que cambie de opinión, si no Ser Loris se puede actuar.
- ¿ Cómo que actuar ? - preguntó Raim.
- Vengo hablar con él y se va a reunir con varios nobles, no se hasta donde puede llegar.
- No se atreverá, todo Bosqueperdido se pondria en su contra.
- ¿ Tú crees ? Todos dicen que quien gobierna aqui es Loris Eateats.
Raim se quedó pensado, aunque le molestará reconocerlo Wolt esta vez tenia razón. Pensó tantas cosas, si ocurria eso y derrocaban a Adol Preats, su cabeza seria la siguiente en rodar.
- Tienes razón iré ha hablar con él.
- Convencele Raim, porque si no todo lo que mi familia ha hecho por Bosqueperdido, se perderá.
Raim se despidió de Wolt, se fue a su aseo para lavarse la cara y beber algo que le refrescará el aliento seco por el alcohol, menos mal que Wolt no le habia notado nada de su borrachera. Cuando salió al exterior, la cabeza le dió punzadas de dolor. El alcohol estaba empezando a dar efecto. Ensilló su caballo, un magnifico córcel delgado, del color del azabache, con las crines recortadas y trenzadas. Se llevó a siete soldados para que le acompañaran. Le dió la orden con sus espuelas de cabalgar para dirigirse al Castillo de Madera. Por el camino vió a la gente alterada, corriendo por las calles de la ciudad, metiendo todo lo que habian podido comprar en sus casas - " Esto no tiene buena pinta, va a ver altercados dentro de la ciudad " - pensó Raim Talleats.
Por el camino, vió a dos soldados detener a dos hombres que intentaron robar en la tienda de comida, seis hombres fueron detenidos por hablar mal de Adol Preats, los incidentes eran demasiados, las cosas estaban peor de lo que imaginaba. Antes de llegar al castillo, vió a un hombre corriendo y varios soldados tras él, Raim se unió a la persecución. Dió la vuelta por detras de la lavanderia y al girar la esquina se puso frente a él. Se bajo de su caballo, y ...
- ¡ Alto en nombre del Señor de Bosqueperdido ! - exclamó Raim Talleats.
- Quitese de enmedio Comandante - dijó el hombre.
El hombre sacó un cuchillo era bastante largo para ser un cuchillo, Raim desenfundó su espada - tira el cuchillo, muchacho. El hombre miró a su alrededor estaba rodeado. Raim se fijó en su mirada, no iba a tirar el cuchillo, se avalanzó hacia él, Raim no sabia que hacer, el hombre se acercaba cada vez más, Raim no reaccionaba, de su boca le salió un grito pero el seguia sin moverse el hombre estaba a varios pasos de él cuando una lanza se asomó por su vientre, un soldado fue tras él y le atravesó con la lanza. El hombre cayó de rodillas, se quedó mirando al comandante, este dio unos pasos hacia él se lo quedo mirando y le preguntó - " ¿ Por qué no tiraste el cuchillo, muchacho ?
- Yo.. yo .. solo queria irme de aqui - dijó el hombre agonizando.
- ¿ Por que querias irte, muchacho ?
- Porque.... porque.... Ser Loris Eateats.... está formando su ejército, ti... tiene a tres mil hombres, ma... mañana estarán en las puertas de la ciudad.
- ¿ Estás seguro ? - preguntó de nuevo Raim.
- Los he... he... visto... - el chico cerró los ojos, Raim miró al soldado que lo habia matado y le dijo - Averigua quien es su familia, el funeral lo pagare yo ... y gracias soldado.
- Cumplia mi obligación, Ser Comandante - contestó el soldado, cargó el cuerpo del muchacho en una carreta y lo llevó a la Gran Iglesia de Bosqueperdido. Ordenó a sus soldados que estrecharan la vigilancia y preguntó a uno de ellos - ¿ Qué hizó el muchacho ?
- Le pillamos intentando robar un caballo, le pedimos que se entregara pero salió corriendo Ser Comandante.
A Raim se le estremeció el corazón, el joven solo queria salir de Bosqueperdido, no habia nada malo en ello, tenia miedo. Lo peor de todo es que no habia reaccionado cuando se le abalanzó, sino se habia enfrentado a un chico sin entrenamiento y con un cuchillo, ¿ como iba a estar preparado para un enfrentamiento real ? se preguntó.
Volvió a subirse a su caballo y salió a toda prisa, tenia que informar a su Señor de los planes de Ser Loris Eateats, tenia que convencerlo para que diera una respuesta a Ciudad de Piedra, sino Bosqueperdido se teñiria de sangre......
EPISODIO 17. LUDO BLUESANTS.
Habian pasado unos dias fuera de Monteoscuro, Ludo Bluesants y sus acompañantes regresaban del Valle Rojo, habia sido unos dias fantasticos, fueron de posada en posada, de burdel en burdel, tuvieron altercados pero sobretodo se lo pasaron en grande. En el camino de vuelta, al principio se encontraron con infinidad de personajes a cada cual más variopinto, pero llevaban unos cuantos dias que apenas se habian encontrado a nadie, algun sacerdote en peregrinación y poco más.
Menos mal que tenian sus anecdotas del viaje para contar si no hubiera sido un gran aburrimiento. Sus tres acompañantes eran tan diferentes pero a la vez tenian su gracia. Skyle Pluesants, tenia el pelo largo, de un azul intenso con la cara marcada de granos, era alto y delgado y un canalla, tenia mucha labia con las mujeres. Ton Cluesants, regordete, pelo corto y negro azulado, con los ojos pequeños y la piel como la de un niño recien nacido, muy timido. Cros Cluesants, primo de Ton, alto y fuerte, con una voz ronca, pese a su corta edad se dejaba barba, pelo negro rizado con las patillas azules, y su barba acababa en dos trenzas pequeñas, muy mal bebedor cuando se emborrachaba era temible. Aun les faltaban un par de horas para llegar a casa.
- Eh Ludo, que fea la puta con la que te fuiste en " La Maga " - dijó Skyle, todos se echaron a reir.
- No más que con la que te fuiste tú en " El Deseo ", ah no que no era una mujer era un hombre - le contestó Ludo, las carcajadas aun eran más fuertes.
- Bueno Ton ¿ tú por qué no te fuiste con ninguna - preguntó Skyle.
- No me gustaba ninguna.
- A mi primo le gustan los hombres - comentó Cros.
- ¡ Eso no es cierto, retiralo Cros o haré que te arrepientas ! - exclamó Ton.
- Intentalo y te dare una paliza - respondió Cros.
Ton se calló pero su mirada era de odio, Ludo se dió cuenta, a pesar de ser parientes Ton no soportaba a Cros, varias veces le habia golpeado cuando estaba borracho. Ludo siempre lo defendia, a pesar de no ser fuerte era rápido y soltaba con ligereza su brazo derecho.
- Dejale en paz, Cros - dijó Ludo.
- Ya saltó la niñera, ...
- ¡ Eh mirad ! - interrumpió Skyle.
Habia más de una centena de personas en carros, caballos dirigiendose a Monteoscuro, eran de una pequeña aldea al sur de Monteoscuro, - " ¿ Por qué se dirigen a Monteoscuro ? " - se preguntó Ludo - Vamos a alcanzarlos - dijó Ludo.
El primero en salir corriendo fue Cros, tenia el mejor caballo, un caballo de justa regalo de su padre. Los demás le siguieron, se acercaron a un hombre de unos cuarenta años, parecia el cabecilla del grupo.
- ¿ De donde son ? - preguntó Skyle.
- Del Puente Negro, Ser - contestó el hombre.
Ludo habia estado en esa aldea eran pequeños campesinos, alguna que otra taberna y poco más habia en Puente Negro. Puente Negro era una de las aldeas más fieles a su padre.
- Eh, ¿ dónde si dirigen ? - preguntó Cros.
- A Monteoscuro, caballeros.
- Nosotros vamos hacia allí, les escoltaremos - dijó Skyle.
- Son muy amables, la verdad cuatros espadas nos vendrian bien, por si tenemos problemas por el camino.
- ¿ Por qué van hacia Monteoscuro ?, ¿ Ha pasado algo en su aldea ?, ¿ Bandidos ? , ¿ Epidemia ? - preguntó Ludo.
- No Ser, algo mucho peor
- ¿ El qué ? - preguntó Ton.
- ¿ Es qué no lo saben ? - preguntó el hombre.
- Hemos estado de viaje y no nos hemos encontrado con mucha gente por el camino - explicó Ludo.
- Entonces yo les informaré, Jerry Blagen se ha declarado Rey de Tierra Noble.
Ludo Bluesantas le cambió la cara, de la curiosidad debido al viaje de los aldeanos al terror de una posible guerra que se estaba aproximando ......
Menos mal que tenian sus anecdotas del viaje para contar si no hubiera sido un gran aburrimiento. Sus tres acompañantes eran tan diferentes pero a la vez tenian su gracia. Skyle Pluesants, tenia el pelo largo, de un azul intenso con la cara marcada de granos, era alto y delgado y un canalla, tenia mucha labia con las mujeres. Ton Cluesants, regordete, pelo corto y negro azulado, con los ojos pequeños y la piel como la de un niño recien nacido, muy timido. Cros Cluesants, primo de Ton, alto y fuerte, con una voz ronca, pese a su corta edad se dejaba barba, pelo negro rizado con las patillas azules, y su barba acababa en dos trenzas pequeñas, muy mal bebedor cuando se emborrachaba era temible. Aun les faltaban un par de horas para llegar a casa.
- Eh Ludo, que fea la puta con la que te fuiste en " La Maga " - dijó Skyle, todos se echaron a reir.
- No más que con la que te fuiste tú en " El Deseo ", ah no que no era una mujer era un hombre - le contestó Ludo, las carcajadas aun eran más fuertes.
- Bueno Ton ¿ tú por qué no te fuiste con ninguna - preguntó Skyle.
- No me gustaba ninguna.
- A mi primo le gustan los hombres - comentó Cros.
- ¡ Eso no es cierto, retiralo Cros o haré que te arrepientas ! - exclamó Ton.
- Intentalo y te dare una paliza - respondió Cros.
Ton se calló pero su mirada era de odio, Ludo se dió cuenta, a pesar de ser parientes Ton no soportaba a Cros, varias veces le habia golpeado cuando estaba borracho. Ludo siempre lo defendia, a pesar de no ser fuerte era rápido y soltaba con ligereza su brazo derecho.
- Dejale en paz, Cros - dijó Ludo.
- Ya saltó la niñera, ...
- ¡ Eh mirad ! - interrumpió Skyle.
Habia más de una centena de personas en carros, caballos dirigiendose a Monteoscuro, eran de una pequeña aldea al sur de Monteoscuro, - " ¿ Por qué se dirigen a Monteoscuro ? " - se preguntó Ludo - Vamos a alcanzarlos - dijó Ludo.
El primero en salir corriendo fue Cros, tenia el mejor caballo, un caballo de justa regalo de su padre. Los demás le siguieron, se acercaron a un hombre de unos cuarenta años, parecia el cabecilla del grupo.
- ¿ De donde son ? - preguntó Skyle.
- Del Puente Negro, Ser - contestó el hombre.
Ludo habia estado en esa aldea eran pequeños campesinos, alguna que otra taberna y poco más habia en Puente Negro. Puente Negro era una de las aldeas más fieles a su padre.
- Eh, ¿ dónde si dirigen ? - preguntó Cros.
- A Monteoscuro, caballeros.
- Nosotros vamos hacia allí, les escoltaremos - dijó Skyle.
- Son muy amables, la verdad cuatros espadas nos vendrian bien, por si tenemos problemas por el camino.
- ¿ Por qué van hacia Monteoscuro ?, ¿ Ha pasado algo en su aldea ?, ¿ Bandidos ? , ¿ Epidemia ? - preguntó Ludo.
- No Ser, algo mucho peor
- ¿ El qué ? - preguntó Ton.
- ¿ Es qué no lo saben ? - preguntó el hombre.
- Hemos estado de viaje y no nos hemos encontrado con mucha gente por el camino - explicó Ludo.
- Entonces yo les informaré, Jerry Blagen se ha declarado Rey de Tierra Noble.
Ludo Bluesantas le cambió la cara, de la curiosidad debido al viaje de los aldeanos al terror de una posible guerra que se estaba aproximando ......
jueves, 9 de febrero de 2012
CAPITULO 16. RAGE BLAGEN.
Rage Blagen salia de la sala del Consejo de Ciudad de Piedra. Salia contento tras la reunión, todos estaban de acuerdo en la idea de su hermano, coronarse Rey de Tierra Noble. Es más su hermano queria a partir de ahora que los Blagen fueran otra vez los reyes. Todos habian coreado el nombre de Jerry Blagen. Ellos habian sido la familia dominante durante milenios pero hacia ya muchos años que un antepasado suyo Terrick Blagen, habia cedido el trono a las demas Familias Legendarias, rotandolo para que todos supieran lo que es gobernar. Pero eso habia acabado, los Blagen se habian levantado de nuevo.
Su hermano, habia enviado cartas a las demas familias para exigirles que se arrodillaran ante él y les juraran fidelidad. Sino los ejércitos de Ciudad de Piedra entrarian en sus comarcas para obligarles a jurarle lealtad. Eran jovenes los hermanos Blagen, pero ambiciosos, buenos guerreros y nunca se detendrian por lo que consideran justos. Y más tras la muerte de su padre, algo sospechosa, enfermo de la noche a la mañana y en tres dias murió sin que el Maestre Sander pudiera dar con una cura.
A él le habian encomendado que al dia siguiente partiera a Fuerte del Rey con sus Señores de la Noche, tenia que protegerlo por si algun Señor de Tierra Noble partia para conquistarlo. Su ejército era el mejor por eso entre el Comandante Riha Dlagen y su hermano le habian encomendado esa misión. Al proclamarse su hermano Rey, él habia heredado Ciudad de Piedra, una buena recompensa.
Mientras iba a su cuartel para formar filas y preparar los preparativos de su ejército. Se encontró con alguien que conocia muy bien, Pat Rlagen, el criado de confianza de su madre.
- Buenas Ser Rage, ¿ como ha ido el Consejo ? - preguntó Pat.
- Perfectamente Pat, no es casualidad que nos hayamos encontrado ¿ verdad ?
- En efecto su madre me ha enviado, Ser Rage. Quiere verle de inmediato.
- Está bien, veremos que quiere mi Señora Madre.
Mientras iban de camino, Pat le felicitó por haberse convertido en el Señor de Ciudad de Piedra. Y tuvieron una charla muy animada, tenia que reconocer que Pat era muy buena compañia.
- ¿ Creeis que todos aceptarán que Lord Jerry sea el Rey ?
- No todos Pat, seguro que los Bluesants no acceden, iban a gobernar ellos y todos sabemos que Pete Bluesants siempre cumple las leyes.
- Pues creo los Jarson tampoco aceptarán.
- ¿ Por qué ? - preguntó Rage.
- Nunca han gobernado, enviaron muchas cartas a su padre para que cambiaran las leyes de sucesión.
- Bueno no son gran cosa, no tienen ejército.
- Pero tienen dinero, el dinero puede comprar soldados.
- Bueno que lo intenten ya veremos quienes son mejores, si nuestros soldados o una panda de mercenarios patéticos.
- Los Selmur tampoco creo que le juraran obediencia a su hermano - le comentó Pat.
- Lo se, nunca nos hemos llevado bien con ellos, esta es la excusa para un enfrentamiento, son los más peligrosos - Rage se quedó pensativo, sabia que los Selmur tenian fama de buenos guerreros, como ellos, si se decidian declararse rebeldes, se veria quienes serian mejores. Tenia ganas de luchar contra " El Oso Blanco ", el hijo mayor de Lord Serge Selmur. Decian que era el mejor guerrero de toda Tierra Noble.
- Ser Rage, bueno Lord Rage deberia llamarle .....
- Pat sabes que me puede llamar Rage - le interrumpió Rage.
- Seria descortes por mi parte, debo de decirle que su madre no la reconzco, su carácter está nervioso, preocupada.
- Normal después de lo de mi padre, lo de mi hermano es normal que esté ......
- No es eso Lord Rage, bueno los dos sabemos que su hermano ha enviado a ese, ese misterioso hombre a buscar respuestas en lo que concierne la muerte de su padre, su madre se ha negado.
- ¿ Cómo dices ? , ¿ es qué mi madre no quiere saber lo que le ocurrió a mi padre ?
- Eso le dijé yo, pero ella me contesto que no queria sufrir más. Tenga cuidado con sus palabras está muy irritable, ha hecho azotar a dos de sus doncellas, una por no llevarle el agua lo suficientemente fria y otra por no haber colocado sus joyas en el baúl correcto.
Rage se quedó callada, su madre estaba perdiendo la cabeza, amaba a su esposo, pero él no se imaginaba que tanto. Siempre pensó que su madre se casó con su padre porque iba a ser Rey, que el paso de los años se fue enamorando de él. En los ultimos dias con vida de su padre es cuando mejor se llevaban. Cuando llegaron al Castillo de Piedra, le dijó a Pat antes de entrar a ver a su madre Pat - Por favor, Pat le importaria dejarnos a solas.
- Como el Señor ordene, tenga cuidado con sus palabras Lord Rage.
Rage asintió con la cabeza y entró en la habitación de su madre. Cuando entró su madre estaba con un vestido elegante pero no era negro, deberia ser negro por el luto hacia su padre. Cuando su madre se giró le gritó - ¡ NO SABES LLAMAR A LA PUERTA !
- ¿ Desde cuando un hijo tiene que llamar a la puerta para ver a su madre ? - le preguntó Rage.
- Antes que tú madre soy la Reina, hasta que haya un nuevo Rey.
- Ya lo hay, tú hijo Jerry se ha proclamado Rey.
- ¡ Qué dices ! Ese niño insensato si todavia es un crio, no tiene todavia edad para ser Rey.
- Bueno entonces, Plete Bluesants seria el nuevo Rey.
- Todavia no ha sido coronado, asi que yo sigo siendo la Reina.
- Tienes mucho interés por seguir siendo Reina .... - de repente Gina Blagen abofeteó a su hijo, le hizó morderse el labio del que emanaba un poco de sangre. Rage la miró incredulo, era la primera vez que le habia pegado, ni siquiera siendo un niño y eso que fue el más travieso de todos sus hermanos.
Ella se le acercó pidiendole disculpas, le abrazó y le susurró al odio - lo siento Rage, pero has sido malo, he tenido que darte una lección, cuentame ¿ qué tal ha ido el Consejo ?
Rage con furia la apartó - no tengo nada que decirte madre, ha sido un error venir aqui, mañana partó hacia Fuerte del Rey asi que cuando vuelva espero que ... que tu carácter haya cambiado.
- Lo siento Rage, mi niño de verdad, no le digas nada a tu hermano.
Rage entonces antes de abrir la puerta se giró - tranquila madre no le diré nada, pero por tu bien espero que la muerte de padre se aclare.......
Su hermano, habia enviado cartas a las demas familias para exigirles que se arrodillaran ante él y les juraran fidelidad. Sino los ejércitos de Ciudad de Piedra entrarian en sus comarcas para obligarles a jurarle lealtad. Eran jovenes los hermanos Blagen, pero ambiciosos, buenos guerreros y nunca se detendrian por lo que consideran justos. Y más tras la muerte de su padre, algo sospechosa, enfermo de la noche a la mañana y en tres dias murió sin que el Maestre Sander pudiera dar con una cura.
A él le habian encomendado que al dia siguiente partiera a Fuerte del Rey con sus Señores de la Noche, tenia que protegerlo por si algun Señor de Tierra Noble partia para conquistarlo. Su ejército era el mejor por eso entre el Comandante Riha Dlagen y su hermano le habian encomendado esa misión. Al proclamarse su hermano Rey, él habia heredado Ciudad de Piedra, una buena recompensa.
Mientras iba a su cuartel para formar filas y preparar los preparativos de su ejército. Se encontró con alguien que conocia muy bien, Pat Rlagen, el criado de confianza de su madre.
- Buenas Ser Rage, ¿ como ha ido el Consejo ? - preguntó Pat.
- Perfectamente Pat, no es casualidad que nos hayamos encontrado ¿ verdad ?
- En efecto su madre me ha enviado, Ser Rage. Quiere verle de inmediato.
- Está bien, veremos que quiere mi Señora Madre.
Mientras iban de camino, Pat le felicitó por haberse convertido en el Señor de Ciudad de Piedra. Y tuvieron una charla muy animada, tenia que reconocer que Pat era muy buena compañia.
- ¿ Creeis que todos aceptarán que Lord Jerry sea el Rey ?
- No todos Pat, seguro que los Bluesants no acceden, iban a gobernar ellos y todos sabemos que Pete Bluesants siempre cumple las leyes.
- Pues creo los Jarson tampoco aceptarán.
- ¿ Por qué ? - preguntó Rage.
- Nunca han gobernado, enviaron muchas cartas a su padre para que cambiaran las leyes de sucesión.
- Bueno no son gran cosa, no tienen ejército.
- Pero tienen dinero, el dinero puede comprar soldados.
- Bueno que lo intenten ya veremos quienes son mejores, si nuestros soldados o una panda de mercenarios patéticos.
- Los Selmur tampoco creo que le juraran obediencia a su hermano - le comentó Pat.
- Lo se, nunca nos hemos llevado bien con ellos, esta es la excusa para un enfrentamiento, son los más peligrosos - Rage se quedó pensativo, sabia que los Selmur tenian fama de buenos guerreros, como ellos, si se decidian declararse rebeldes, se veria quienes serian mejores. Tenia ganas de luchar contra " El Oso Blanco ", el hijo mayor de Lord Serge Selmur. Decian que era el mejor guerrero de toda Tierra Noble.
- Ser Rage, bueno Lord Rage deberia llamarle .....
- Pat sabes que me puede llamar Rage - le interrumpió Rage.
- Seria descortes por mi parte, debo de decirle que su madre no la reconzco, su carácter está nervioso, preocupada.
- Normal después de lo de mi padre, lo de mi hermano es normal que esté ......
- No es eso Lord Rage, bueno los dos sabemos que su hermano ha enviado a ese, ese misterioso hombre a buscar respuestas en lo que concierne la muerte de su padre, su madre se ha negado.
- ¿ Cómo dices ? , ¿ es qué mi madre no quiere saber lo que le ocurrió a mi padre ?
- Eso le dijé yo, pero ella me contesto que no queria sufrir más. Tenga cuidado con sus palabras está muy irritable, ha hecho azotar a dos de sus doncellas, una por no llevarle el agua lo suficientemente fria y otra por no haber colocado sus joyas en el baúl correcto.
Rage se quedó callada, su madre estaba perdiendo la cabeza, amaba a su esposo, pero él no se imaginaba que tanto. Siempre pensó que su madre se casó con su padre porque iba a ser Rey, que el paso de los años se fue enamorando de él. En los ultimos dias con vida de su padre es cuando mejor se llevaban. Cuando llegaron al Castillo de Piedra, le dijó a Pat antes de entrar a ver a su madre Pat - Por favor, Pat le importaria dejarnos a solas.
- Como el Señor ordene, tenga cuidado con sus palabras Lord Rage.
Rage asintió con la cabeza y entró en la habitación de su madre. Cuando entró su madre estaba con un vestido elegante pero no era negro, deberia ser negro por el luto hacia su padre. Cuando su madre se giró le gritó - ¡ NO SABES LLAMAR A LA PUERTA !
- ¿ Desde cuando un hijo tiene que llamar a la puerta para ver a su madre ? - le preguntó Rage.
- Antes que tú madre soy la Reina, hasta que haya un nuevo Rey.
- Ya lo hay, tú hijo Jerry se ha proclamado Rey.
- ¡ Qué dices ! Ese niño insensato si todavia es un crio, no tiene todavia edad para ser Rey.
- Bueno entonces, Plete Bluesants seria el nuevo Rey.
- Todavia no ha sido coronado, asi que yo sigo siendo la Reina.
- Tienes mucho interés por seguir siendo Reina .... - de repente Gina Blagen abofeteó a su hijo, le hizó morderse el labio del que emanaba un poco de sangre. Rage la miró incredulo, era la primera vez que le habia pegado, ni siquiera siendo un niño y eso que fue el más travieso de todos sus hermanos.
Ella se le acercó pidiendole disculpas, le abrazó y le susurró al odio - lo siento Rage, pero has sido malo, he tenido que darte una lección, cuentame ¿ qué tal ha ido el Consejo ?
Rage con furia la apartó - no tengo nada que decirte madre, ha sido un error venir aqui, mañana partó hacia Fuerte del Rey asi que cuando vuelva espero que ... que tu carácter haya cambiado.
- Lo siento Rage, mi niño de verdad, no le digas nada a tu hermano.
Rage entonces antes de abrir la puerta se giró - tranquila madre no le diré nada, pero por tu bien espero que la muerte de padre se aclare.......
miércoles, 8 de febrero de 2012
EPISODIO 15. VALIN.
Tenia ya el cuadro terminado, como siempre dibujaba en cuadros las visiones que tenia, siempre las habia tenido desde niño y su padre para que se supiera explicar le dijó que las dibujara. Era un don que no habia pedido y don que siempre ha temido. Predijó la muerte de su padre, el ascenso de su hermano entre las Familias Legendarias, la muerte del último Rey entre otras, pero la última no sabia si era una visión o un simple sueño.
Lo tenia casi terminado mucho negro y mucho gris, un muchacho de unos veinteaños sentando en un trono gigantesco. En torno a él tres hombres protegiendole, y multitud de familias arrodilladas ante él. Habian varios escudos pero no vió el de su familia. Tenia ganas de acabarlo para enseñarselo a su hermano. Su hermano siempre habia creido en sus visiones.
Su hermano era lo único que tenia en el mundo, se hizo maestre para estar al lado de él, protegiendole de cometer actos equivocados, aconsejandole para ser justo. Habia educado a sus sobrinos como si fuesen hijos suyos, enseñandoles lo que es correcto en la vida y las leyes de Tierra Noble. Esa era su penitencia, el no poder haberse casado al ser Maestre, su estirpe no seguiria en un futuro.
Cuando solo faltaba darle los últimos retoques, entró su ojito derecho, su sobrino más joven. Henrik de trece años. Con el pelo blanco como toda su familia, pero un blanco más oscuro casi gris, como él lo tenia cuando era joven, antes de que se le cayese. Ojos grandes negros y la piel palida.
- Hola, tio.
- Hola Henrik, no me llames tio, te lo he dicho en multitud de ocasiones, tienes que llamarme Maestre.
- Tio Valin, nunca cambias - ambos se empezarón a reir a carcajadas. Cuando pararon, Henrik le preguntó - ¿ Qué has visto, tio ? - señalando el cuadro.
- No lo se Henrik, no reconozco a los muchachos del cuadro son jovenes, no les he visto nunca.
- Me gusta el Rey, cuando sea mayor quiero ser como él.
- ¿ Y eso por qué, Henrik ?
- Mira su mirada es segura, no tiene miedo y su postura es firme, tiene que ser un adversario terrible en un campo de batalla.
Val no se habia fijado hasta ahora su sobrino tenia razón, armadura negra, pelo gris ojos grises. En toda Tierra Noble solo los Blagen tenian ojos grises, pero no les tocaba gobernar, acababa de morir Morit Blagen, y gobernaria Pete Bluesants. - " ¿ Será una visión de un futuro muy lejano ? " - se preguntó Valin.
- Es hora de que vayas a prepararte para la cena, Henrik o tu madre te castigará.
- Tienes razón voy a lavarme y cambiarme.
Henrik salió a toda prisa de la camara, mientras Valin terminaria el cuadro, hoy le apetecia cenar con su familia, cada vez que hacia un cuadro le gustaba exponerlo en la cena. Era los unicos dias que cenaba con su familia. Lo malo de las cenas familiares era su cuñada, nunca habia creido en las visiones de Vali, solo con una mirada suya, el maestre ya se sentia incomodo.
Cuando lo terminó empezo a limpiar los pinceles y a recoger sus temperas, cuando una paloma entro en su camara. Una paloma con un mensaje. Le pareció raro, a esa hora no era costumbre recibir palomas. Cojió la paloma le quitó la carta, le dió de comer y la acomodó en una jaula. No se paro a quitar con cuidado el cordel, directamente lo cortó. Cuando la leyó, le parecia todo un mal sueño, entonces es cuando se dió cuenta... como no lo pensó antes..... ya sabia quien era el muchacho que se sentaba en el trono del cuadro de su visión......
Lo tenia casi terminado mucho negro y mucho gris, un muchacho de unos veinteaños sentando en un trono gigantesco. En torno a él tres hombres protegiendole, y multitud de familias arrodilladas ante él. Habian varios escudos pero no vió el de su familia. Tenia ganas de acabarlo para enseñarselo a su hermano. Su hermano siempre habia creido en sus visiones.
Su hermano era lo único que tenia en el mundo, se hizo maestre para estar al lado de él, protegiendole de cometer actos equivocados, aconsejandole para ser justo. Habia educado a sus sobrinos como si fuesen hijos suyos, enseñandoles lo que es correcto en la vida y las leyes de Tierra Noble. Esa era su penitencia, el no poder haberse casado al ser Maestre, su estirpe no seguiria en un futuro.
Cuando solo faltaba darle los últimos retoques, entró su ojito derecho, su sobrino más joven. Henrik de trece años. Con el pelo blanco como toda su familia, pero un blanco más oscuro casi gris, como él lo tenia cuando era joven, antes de que se le cayese. Ojos grandes negros y la piel palida.
- Hola, tio.
- Hola Henrik, no me llames tio, te lo he dicho en multitud de ocasiones, tienes que llamarme Maestre.
- Tio Valin, nunca cambias - ambos se empezarón a reir a carcajadas. Cuando pararon, Henrik le preguntó - ¿ Qué has visto, tio ? - señalando el cuadro.
- No lo se Henrik, no reconozco a los muchachos del cuadro son jovenes, no les he visto nunca.
- Me gusta el Rey, cuando sea mayor quiero ser como él.
- ¿ Y eso por qué, Henrik ?
- Mira su mirada es segura, no tiene miedo y su postura es firme, tiene que ser un adversario terrible en un campo de batalla.
Val no se habia fijado hasta ahora su sobrino tenia razón, armadura negra, pelo gris ojos grises. En toda Tierra Noble solo los Blagen tenian ojos grises, pero no les tocaba gobernar, acababa de morir Morit Blagen, y gobernaria Pete Bluesants. - " ¿ Será una visión de un futuro muy lejano ? " - se preguntó Valin.
- Es hora de que vayas a prepararte para la cena, Henrik o tu madre te castigará.
- Tienes razón voy a lavarme y cambiarme.
Henrik salió a toda prisa de la camara, mientras Valin terminaria el cuadro, hoy le apetecia cenar con su familia, cada vez que hacia un cuadro le gustaba exponerlo en la cena. Era los unicos dias que cenaba con su familia. Lo malo de las cenas familiares era su cuñada, nunca habia creido en las visiones de Vali, solo con una mirada suya, el maestre ya se sentia incomodo.
Cuando lo terminó empezo a limpiar los pinceles y a recoger sus temperas, cuando una paloma entro en su camara. Una paloma con un mensaje. Le pareció raro, a esa hora no era costumbre recibir palomas. Cojió la paloma le quitó la carta, le dió de comer y la acomodó en una jaula. No se paro a quitar con cuidado el cordel, directamente lo cortó. Cuando la leyó, le parecia todo un mal sueño, entonces es cuando se dió cuenta... como no lo pensó antes..... ya sabia quien era el muchacho que se sentaba en el trono del cuadro de su visión......
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