martes, 7 de febrero de 2012

CAPITULO 12. SCOT.

Todavia era temprano para que Scot terminara de recoger el trigo, su mujer le ayudaba, Cindia era una buena mujer, pese haber sido una prostituta, cuando Scot fue al burdel se enamoró nada más verla. Cindia era alta, delgada, con un pelo ondulado castaño, ojos grandes, azules como el cielo en verano. Pese a la oposición de su familia decidió comprar su libertad al dueño del burdel. Ya llevaban tres años casados y tenian dos hermosos hijos que los padres de Scot cuidaban mientras él y su mujer trabajaban en la granja.

Estaban teniendo suerte este año, trigo, avena, cebada y los árboles fruteros estaban dando sus frutos, este año ganaria bastante dinero lo suficiente como para comprar un caballo de arar, asi le seria más fácil ayudando a su viejo caballo que ya tenia. Se detuvó para beber un trago de agua y le ofreció a su esposa.

- Cariño bebe agua, hace mucho calor hoy.

- Si Scot, estoy rendida ¿ nos falta mucho ? - le preguntó Cindia.

- Queda poco, creo que antes de que se ponga el sol terminaremos de coger el trigo - le respondió a su mujer.

- Scot ¿ este año podré comprarme un traje nuevo para las fiestas ? - le preguntó Cindia.

- No, Cariño.

Cindia asintió con la cabeza - con las cosechas de este años podrás comprarte dos trajes, mi vida - le dijó Scot. Cindia se le iluminó la cara, la misma cara cuando le pidió matrimonio, la misma cara que cuando se casaron, la misma cara que cuando tuvieron sus hijos. Cindia se abalanzó sobre él y se abrazó de la fuerza los dos cayeron al suelo y empezaron a besarse.

- Cariño, levantemonos o nos dará tiempo a terminar - le dijó Scot.

- Perdona mi vida - los dos rieron mientras se levantaban , Cindia le dijó - Eres la persona con mejor corazón que hay en Tierra Noble, Scot.

- No cariño, no es para tanto - le contestó sonrojado.

- Los demás no hubieran hecho lo que tu hiciste conmigo.

- Lo hice por amor, mi vida.

- Ninguna otra persona se hubiera enamorado de una puta y pagarle su libertad.

Esta vez el beso que se dieron fue más romántico que apasiado, después del beso se abrazarón y volvieron al trabajo. Mientras trabajaban vieron llegar dos soldados montados a caballo a su granja. Poco a poco se iban acercando.

- Scot ¿ ha pasado algo ? - le preguntó Cindia señalando a los soldados.

- No lo se, cariño - contestó Scot extrañado - sigue trabajando voy a hablar con ellos.

Scot dejo la hoz y se acercó hacia la trayectoria de los soldados. Los reconoció uno de ellos era Ton Pise y el otro el capitán de Los Jinestes de los Llanos, Slan Lise.

- Buenas señores, ¿ les puedo ayudar en algo ?

- Buenas Scot - le saludaron los dos, luego fue Slan Lise quien siguió hablando - nos gustaria hacerle en nombre de Lord Cros Rise una oferta por sus cosechas.

- Si ya le he vendido el treinta por ciento de mi cosecha al Señor.

- Si pero quiere toda - le explicó Slan.

- La tengo vendida toda incluso ya me han adelantado algun que otro pago.

- Scot, no hay problema el Señor pagara a tus compradores por su nombre y te dara tres veces más de lo que tus clientes te han pagado.

- ¿ Lo decis en serio ? Ser Slan - preguntó Slan.

- Por supuesto, aqui tienes el contrato con el Sello de Lord Rise - mientras le decia esto, Slan sacó un papel del bolsillo de su chaleco y se lo ofreció.

Scot lo leyó varias veces y todo estaba en orden, firmado con el sello solo faltaba su firma.

- Scot ¿ está de acuerdo ?

- Claro, claro Ser Slan, si son tan amables pasen a mi casa e ire a firma el sello. Cindia, ven cariño preparale a los dos Sers algo de beber - Scot se giró rapidamente y les dijo - ¿ serán tan amables de beber en mi humilde casa ?

- Por supuesto Scot, será un placer - contestaron los dos soldados.

Cindia les preparo una limonada fresca acompañada de unos dátiles dulces dorados con vino, mientras Scot le firmaba el contrato. Después se lo ofreció a Ser Slan. Acordaron en que mañana a primera hora vendria soldados en carros para cargar la cosecha y les trairian el dinero al contado. Slan le dio las gracias en nombre del Señor del Llano de la Alegría. Terminaron su limonada y se despidieron de Scot y Cindia. Scot debido a las preguntas que se le formaban en su cabeza no pudo dejar de preguntar.

- Ser Slan ¿ por qué esta oferta ? no soy el unico al que han comprado toda la cosecha ¿ verdad ?

- Scot, lo unico que podemos decirle es que vienen tiempos dificiles.

Cuando se fueron, Cindia no pudo más y le preguntó a Scot - ¿ qué pasa cariño ?

Scot le sonrió, le cogió de las manos y le dijó chillando de alegria - somos ricos Cindia, somos ricos .....

No hay comentarios:

Publicar un comentario