Kal Decks estaba haciendo su guardia acompañado de siete hombres. Iba a lomos de su caballo, un caballo grande de guerra, recorria las orillas del Gran Rio Noble. Habia sido un dia traquilo sin haber avistado piratas. Eso le habia parecido raro, siempre habian piratas, ya sea en el agua o en las guaridas. Se preguntaba donde estarian escondidos.
Kal Decks habia hecho una promesa, debido a esa promesa se habia dejado crecer el pelo y no se la cortaria hasta que la cumpliera. Nadie sabia de esa promesa, algunos decian que era por el amor de una mujer, otros que hasta que no acabara con todos los piratas no se cortaria el pelo. Pero él sabia que no era esa la promesa. Empezó a pensar en ella, su mente estaba distraida cuando de repente.
- Mirad ahi, hay un cuerpo - dijó Scot Mecks - se fijaron en la orilla donde estaba uno de los cinco puentes de piedra por los que se podia pasar el Gran Rio Noble. Ese era el Puente de la Luz, se debia a su nombre porque era donde más brillaba el sol en Aguascalientes. Rapidamente se dirigieron hacia el paso del puente. Descabalgaron y se dirigieron al cuerpo.
- Es un perro mensajer - dijó Kal. - Scot registralo.
- Si, Ser Kal. - Scot se dirigió al perro, le habian degollado y no habia señal de la carta que portaba. - Ser Kal, no lleva nada.
Kal frunció el ceño y se dirigió al perro. Scot estaba en lo cierto, no habia mensaje. Le pareció raro, un perro mensajero era dificil de arrebatarle el mensaje portado. Eran perros rapidos y fieros, con un gran olfato, hubiera olido a su asaltante o asaltantes a kilometros. Además no habia caido en una trampa, ni parecia tener heridas de flecha, tenia que haber sido atrapado a mano y degollado. No habia más rastro de sangre que el suyo, tambien raro ya por lo menos tendria que haber herido a su atacante.
- Jery coge el cuerpo y llevalo a que lo inspeccione el Maestre, Bobi acompañale, los demás cruzaremos el puente haber si vemos algo.
Jery y Bobi cogieron el cuerpo del perro y lo metieron en un saco y salieron veloces. Eran dos de sus mejores jinetes, se sabian el camino de memoria. Jery era un chico de unos veinte años, rubio con el pelo corto, no era muy bueno con la espada por eso envió a Bobi, tendria unos cuarenta años, el pelo rubio casi blanco y muy bueno con la espada y el arco. Los demás del grupo montaron en sus caballos y cruzaron el puente a galope.
Habia algo que no le gustaba a Kal, no habia ruido de los pequeños pajaros que solian revolotear por las copas de los pequeños árboles de los bosques y en el camino no se habian cruzado ni con un ciervo o algun gamo.
- Ser Kal, hay demasiado silencio.
- Tienes razón Scot, desmotad de los caballos iremos por el bosque a pie, agrupemonos. - ordenó Kal.
El sol se estaba poniendo, Kal decidió tras dos horas de marcha dar media vuelta y parar en la posada del viejo Grill Tecks. Desde ahi una paloma llevaria el mensaje a sus familias de que no dormirian en Aguascalientes. Cuando salieron del bosque, volvieron a montar en sus caballos. A unos pocos kilometros de la posada vieron algo, parecia un hombre montado a caballo, con una capa negra, estaban muy lejos para asegurarlo asi que decidieron perseguirlo.
Cuando el jinete se dió cuenta de que le estaban siguiendo, aumento su velocidad. Kal reconció que el jinete era rápido. No podian dejarlo escapar, le siguieron unos cuantos kilometros pero de repente el jinete giró bruscamente su caballo y se adentró en el bosque. Kal dió el alto, estaba demasiado oscuro para una búsqueda.
- ¿ Cuánto falta para la posada de Grill ? - preguntó a Rori Aecks.
- Si vamos rápido a unos veinte minutos, Ser Kal. - contestó el viejo Rori.
- Rori y San, vosotros ireis a la posada pasar la noche alli y mandar una paloma. Los demás pasarermos la noche aqui, la luna nos dara buena iluminación.
Mientras vió alejarse al viejo Rori, su soldado de más experiencia, si no fuese por su adicción al alcohol podria haber ocupado su puesto. San era de su misma edad, lo mandó por que Rori no sabia escribir y él si. Cuando se dió la vuelta vió las caras de los tres hombres que quedaron con él del grupo inicial que eran a primera hora de la mañana.
- No os preocupeis muchachos, haremos una hoguera para que no acerquen los lobos y los osos. Scot harás la primera guardia.
- Si, Ser Kal, como ordeneis.
Prepararon una hoguera y Randol Secks cazó un par de conejos, Randol era un chico inteligente, preparo dos trampas con ramas y abriendo un agujero y en menos de diez minutos ya tenia los dos conejillos. Al no tener nada de especias con las que cocinar, los conejos estaban muy duros pero era lo único que podian comer. Comieron en silencio por si algún ruido provenia del interior del bosque donde el hombre misterioso habia huido. A la primera luz del alba se internarian para atraparlo, Kal sabia que algo tenia que ver con la muerte del perro, sino no hubiera huido tan rápido.
Kal se quedó mirando la hoguera, se preguntaba que mensaje transportaba el perro para haber sido robado y asesinado. Sus ojos se les cerrarón, se dejó vencer por el sueño - " Mañana será otro dia " - se dijó para aliviarse de un dia tan duro. Cuando oyó el paso de caballos y sus relinchos. Todos cojieron sus armas, cuando reconocieron a los caballos eran los caballos de Rori y San. San tenia las manos cortadas y degollado, Rori habia vomitado, tenia su armadura llena de sus vomitos y tambien estaba degollado.
- ¿ Qué coño les ha pasado ? - preguntó Mande Qecks.
- No lo se Mande, bajadlos de los caballos - ordenó Kal.
Estaban inspeccionando los cuerpos cuando una flecha atravesó la garganta de Randol Secks, el chico cayó desplomado. Kal después verlo caer, alzó la vista al frente una flecha iba directa a él .....
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