jueves, 2 de febrero de 2012

CAPITULO 2. GABIELE PEATS.

Era casi de noche y Gabiele Peats se estaba preparando para ir a cenar, habia tenido una reunión con dos de los Nobles de su marido, Ricard Omeleats y Shanton Keats, cuando se miraba al espejo empezó a reirse de lo fácil que habia sido convencerles de subirles el sueldo. Al principio como era de esperar se negaron ciegamente pero un poco de sonrisas picaras con comentarios casi fuera de tono hasta que hizo que se le cayera la copa y al agacharse a recogerla vieron como los dos hombres le miraban por encima del escote del vestido holguera la falta de ropa interior. Cuando vió sus caras supo que serian suyos. Lo demás fue coser y cantar.

Estaba deseando ver a su marido para contarle la buena nueva, seguro que después de la cena lo celebrarán, se preguntaba si se pondria tan contento como para llamar a Byla para sus " jueguecitos ". Ella esperaba que si, le encantaba disfrutar de su marido y Byla. El ver la cara de satisfación del Señor de Bosqueperdido cuando Byla le introducia la lengua en su sexo era un triunfo para ella. Tenia que reconocer que con el paso de los años habían mostrado unos gustos sexuales que no serian bien vistos por el pueblo, pero a ella eso no le importaba, lo importante era la felicidad de su marido.

De repente sono la puerta, - " Que extraño, todavia no es la hora de cenar "-. se dijo.

- ¿ Quién llama ?

- Byla, mi Señora - contesto una voz desde el otro lado de la puerta.

- Entra preciosa. - " Que contenta se va a poner cuando le diga que está noche lo más seguro es que " juguemos ".

Al verla entrar se sorprendió que fuera acompañada de dos guardias. No era normal que Byla se presentase con escolta. Algo habia pasado ¿ sino por qué traer escolta ?

- Por favor guardias podeis retiraros.

- A sus ordenes mi Señora - contestaron al unisono los dos guardias.

- Dime Byla ¿ por qué os habeis presentado con escolta ?

- Mi Señora me ha mandado el Señor a decirle que está noche no cenara con ústed.

- ¿ No te ha dicho por qué ? - le preguntó Gabiele.

- Solo se que ha llegado una paloma, la vi esta tarde llegar a la camara del Maestre, pero no se nada más mi Señora.

- Una pena, habia conseguido que el viejo Omeleats y Keats aceptaran la subida de sus impuestos. Pensaba celebrarlo con él y .... contigo Byla.

Vió como Byla se le llenaba el rostro de desilusión. - " Una pena subir más mi status para conseguir un buen marido " - pensó Byla. - Una pena no poder ayudar a mi Señor y a mi Señora. - fue la respuesta de Byla.

A Gabiele al instante le vino a la memoria la primera vez que " jugó " con Byla, su marido se fue de viaje no recordaba donde no le importaba, era una de esas noches en las que no queria dormir sola. Vió a Byla pasar después de la cena, la miro un cabello rizado del color del oro con unos ojos pequeños azules como el agua de un rio en primavera, luego bajo su mirada a sus pechos, eran dos bultos grandes y apretados en el corse que llevaba puesto, bajo más la mirada hasta las caderas tenian una curva donde las manos de hombre podrian apretarlas mientras sentia placer, ¿ podria ella apretarlas ? Todavia se permitió bajar más la mirada y se fijó en su trasero, redondo y bien formado. Se preguntó si seria duro al tacto. La hizó llamar y le comunicó que esa noche dormiria con ella, aunque más bien no durmieron. La noche la utilizaron para conocer sus cuerpos. Al dia siguiente al levantarse Byla se la quedó mirando, ella le preguntó que miraba y Byla le respondió que nunca habia visto ser mas precioso que su Señora. Desde ese dia Byla fue más que su doncella.

Al pensar en esa noche a Gabiele le cambió esa cara que poseia unos ojos castaños que siempre rezumaban lujuria y un pelo negro, no muy largo, falto de elegancia pero lleno de sensualidad, soltó una mirada lasciva la rodeo con un pasos lentos y con su mano derecha agarrandola por la cintura a la vez que se contoneaba por su alrededor. La cara de Byla se excito, ella lo notaba.

- Byla, ¿ te gustaria esta noche hacerme compañia ? presiento que mi marido se va ausentar un buen rato.

- Como ordene mi Señora - conestó Byla.

- No te lo estoy ordenando Byla, te lo estoy preguntado - mientras soltaba una mirada de deseo hacia Byla.

- Gustar es poco mi Señora, mas bien lo deseo.

- Pues que asi sea, después de la cena iremos a tu habitación Byla - le dijo mientras le daba un beso humedo en la boca y le metia la mano por debajo del vestido hasta su sexo .......

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