lunes, 6 de febrero de 2012

EPISODIO 11. ALILTON RELTON

Habia salido por la mañana a cazar y habia sido provechoso, dos alces habian caido bajo sus flechas, incluso en uno solo tuvó que utilizar de una flecha para acabar con él. Alilton Relton, llegó a su pequeño pero lujoso castillo. El Castillo de Diámante le puso, debido a las grandes cantidades de estos en la decoración de la casa. Fue un regalo a su mujer una prima del Señor de Fuerte Ventisca. Con el paso de los años su matrimonio se habia enfriado,  pero por suerte habia tenido cinco hijos, todos ellos varones. Su favorito siempre fue Lud, era el segundo de sus hijos y al no poder nombrarle su heredero lo mandó al Castillo de Fuerte Ventisca como soldado.

Aún era de dia asi que pensó en darse un baño en sus duchas termales que mandó a construir en el castillo. Necesitaba relajarse después de un dia duro. Al llegar saludo a su mujer.

- Esalind, ¿ qué tal el dia ? - preguntó a su mujer, Esalind. Esalind era un poco más joven que él pero habia envejecido tanto, tenia el pecho caido de haber parido cinco veces y encima sus hijos amamantaron durante mucho tiempo sus pechos. Las curvas de la cintura que una vez tuvó en su juventud habian desaparecido. Por lo menos habia engordado unos veinticinco quilos desde que se casaron.

- Bien Alilton, he ido a mirar bocetos para las capas de este invierno.

- Hemos cazado dos alces, espero que no te gastes dinero en piel teniendo la de los alces.

- Sabes que no me gusta la piel del alce, Ailton.

- Pero Esalind ¿ para qué salgo a cazar entonces ?

- Pues cuando salgas a cazar haber si cazas un tigre de las nieves, tal vez asi no tenga que gastarme una fortuna en ese bicho. - le replicó su mujer.

- " Como si cazar un tigre de las nieves fuese tan fácil, ingenuo " - pensó Alilton, - seguro que la próxima vez tendré mas suerte, Esalind - termino por decirle Ailton.

- Si como las otras diez veces que me has dicho - le volvió a replicar su mujer.

- Lo que tu digas, Esalind - no quisó discutir, - voy a la ducha termal, no tardare en cenar -. Salió de la sala principal del castillo, se preguntaba siempre como habia podido llegar a ese punto con su mujer. En un tiempo atrás ella no le reprochaba nada, pero desde que nació su último hijo las cosas empeoraron, para su mujer Ailton no hacia nada bien.

Llegó a la sala de baños, se desnudo, para su edad aun se mantenia en forma, tenia los brazos fuertes, el pecho duro y apenas le habia salido barriga. Le gustaba hacer ejercicio, todavia se ejercitaba con sus hombres en el patio de armas. Habia sido en su epoca dorada un guerrero temible, cuando intentaron invadir las hordas extranjeras de Al'Qahs, tuvó grandes victorias al lado de su Señor, pero esa vez como compañero de armas. Eran buenos tiempos aquellos, espada, sangre y mujeres.

Estaba relajado en su gran bañera pensando en sus tiempos gloriosos cuando llegó su amo de llaves, Cedrian.

- Mi Señor, ha llegado una carta para usted.

- Leela Cedric - ordenó, incluso se llego a ruborizar. Nunca aprendió a leer ni a escribir, siempre pensó que un buen Noble tenia que tener dinero y ser bueno con la espada.

- Como quiera mi Señor, le esperare a que termine...

- No Cedric, por favor leela ahora mismo, no pasa nada - le interrumpió Ailton.

- Como desee mi Señor, el sello es de Lord Luc Nelton, Señor de Fuerte Ventisca.

Mientras Cedric desataba el cordel de la carta, Alilton se preguntó - " ¿ Que querrá Luc ? , no suele enviarme mensajes a estas horas " - Cedric terminó de desatar el cordel.

- Yo Luc Nelton, Señor de Fuerte Ventisca, Miembro de las Diéciseis Familias Legendarias de Tierra Noble, te exijó como banderizo de Fuerte Ventisca y Portavoz de los Nobles a todos mis banderizos para mañana a media mañana. La causa de este llamamiento es ... dios mi Señor no puede ser ....

- Dime Cedric ¿ qué ocurre ? - preguntó con impaciencia Alilton, levantadose de la ducha quedando su cuerpo desnudo a la vista de Cedric.

- Se han despertado mi Señor, otra vez se han despertado......

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